Curactivismo

curactivismo_primera vocalDícese del proceso curativo que tiene como metodología principal la implicación en proyectos sociales, asociada a grados altos de socialización, emoción, aprendizaje y retroalimentación. Posee además la propiedad de la utilidad social, redundando en beneficios para los demás, que se suman a los explícitamente terapéuticos. De hecho, resulta enormemente dificil discernir dónde y cuándo acaban los unos y empiezan los otros, y vicerversa, y viceversa, y viceversa… En el acto de redundar en beneficios sociales, se disuelve el carácter individualista que caracteriza a otros enfoques terapéuticos típicos, facilitando una visión interdependiente y no dicotomizada de las relaciones del individuo con la sociedad, donde el todo es muchísimo más (pero sobre todo otra cosa) que la suma de las partes.

Nadie educa a nadie, nadie se educa a sí mismo, los hombres se educan entre sí mediatizados por el mundo 
Paulo Freire

Fuente: esquizoque.blogspot.com.es

Stop DSM. Cuestionando etiquetas: ADD – ADHD – TGD – TOC – TOD

Crimen en la pasarela, de César Rendueles

La noticia vino a sacudir el aburrimiento mortal de la campaña electoral. Por fin los medios podían alimentar el hambre de novedades de la multitud. Prensa y público coincidieron en interpretar el suceso en clave de folletín, excluyendo cualquier análisis sociopolítico. Que si dramas de cuernos, de dinero, de lesbianismo, en un repulsivo etcétera de habladurías que prefiero ignorar. Ha­bla­durías que ya empiezan a traducirse al género psiquiátrico y que amenazan con convertir el juicio contra  Montserrat González y su hija Montserrat Triana en una sesión clínica donde forenses, psicólogos y psiquiatras debatirán sobre cuánto de locas y cuánto de criminales tienen las acusadas y los matices de la amistad con la policía municipal encarcelada con ellas. La prensa ya filtra la calificación policial de psicópatas y unos móviles criminales de rencor-odio confesados por Montserrat González ideales para continuar el rumor popular en clave psiquiátrica.

La psiquiatrización del crimen

La justicia clásica, basada en retribuir el crimen con un castigo similar al daño sin atender a la psique del criminal, no precisaría mucho tiempo para sentenciar a la pareja acusada dada la concordancia de pruebas. Sin embargo, hoy sentimos esa justicia objetiva como un anacronismo despiadado. En Vigilar y castigar, Foucault nos recuerda aquella justicia que teatralizaba y ejecutaba públicamente a la criada asesina con el mismo puñal del crimen, tratando de reequilibrar así el mundo trastornado por el mal. Lograba hacernos sentir orgullosos de nuestra justicia humanizada, para contradecirnos inmediatamente con los ejemplos de los dislates de esa justicia psiquiatrizada que juzga la intencionalidad del delincuente, convierte a los jueces en psicólogos y a sus sentencias en fárragos que abren o cierran puertas de la cárcel por peritaciones que siempre encuentran disculpa en la salud mental del criminal.

La justicia premoderna reconocía que los criminales-locos eran “inimputables”. Significaba que sus acciones no tenían un sujeto humano porque, con las alucinaciones o el delirio que gobernaban la conducta del alienado, éste había perdido su cualidad humana al no corresponderse su intención con lo real. Condenar al loco que asesina a un niño desconocido en un parque al dictado de sus alucinaciones es similar a condenar al árbol que lo aplasta. La novedad es que la psiquiatrización judicial actual ha ampliado los atenuantes, apreciando criterios tan difusos como la personalidad, la motivación o el grado de voluntariedad del delincuente que, combinadas con unas clasificaciones psiquiátricas que han ampliado su catálogo de trastornos de unas docenas a unos cientos, construyen el contexto ideal para encontrar grados de locura en cualquier delito.