Los Grupos de Apoyo Mutuo: una presentación actual de la reciprocidad, de Josep Canals

ayuda-mutua_primera-vocalOs dejamos con  un interesante texto centrado en los grupos de apoyo mutuo en salud mental y escrito desde una mirada marcada por la antropología. Es un material que hemos sacado de la Red de Grupos de Apoyo Mutuo para personas psiquiatrizadas / Xarxa de Grups d’Ajuda Mútua formada per persones psiquiatritzades i crítiques amb el Sistema de Salut Mental. Os invitamos a echar un vistazo a su web y conocer a uno de los proyectos más interesantes que podemos encontrar en todo el estado dentro del ámbito de la salud mental.

«Sólo lo sabes si lo has pasado»

Esta frase, que muchas veces es recibida con recelo por el profesional de la salud que se cree el depositario de un saber exclusivo, resume algunos de los fundamentos principales de los grupos de apoyo mutuo (GAM). Y abre la puerta a un acercamiento de estos grupos desde la antropología, precisamente por el interés de esta disciplina en recoger el punto de vista del otro, aplicando lo que llamamos el enfoque emic. Los resultados de utilizar este enfoque es lo que hay que aportar al creciente número de profesionales de la salud interesados en los GAM. Estos grupos aparecen, por otro lado, como un recurso que ha sido evaluado reiteradamente como muy beneficioso para las personas participantes, incluso considerando los indicadores más estrictamente médico-sanitarios.

Pasa hambre, no te muevas del sofá y la televisión, no trabajes, pero toma un antidepresivo; de Paco Martínez Granados

note muevas del sofa_primera vocalSi el Estado, y el Sistema Nacional de Salud tuvieran una voz, como uno de los personajes de V de Vendetta que se llama precisamente así “la voz”, la frase con la que pongo titulo a este artículo sonaría grave e impersonal al otro lado del teléfono rojo. La persona que cuelga el teléfono es Violeta, una señora que no llega a los 60 años y que acude a una Escuela Comunitaria donde estamos atendiendo a personas en riesgo de exclusión social. Se la puede ver llegando en un movimiento lento y con ayuda de un bastón, las piernas hinchadas, avanza como un elefante recién salido de una jungla espesa y absurda, lenta, en un vaivén que anuncia una carga vital fuera de lo soportable. Llama al timbre, esboza una sonrisa, y nos da las gracias, sencillamente, por invitarla a pasar. Llamémosla Violeta.

Violeta se desplaza hasta un despacho con una mesa y dos sillas y pide un vaso de agua, le ha costado llegar hasta aquí. Vuelve a dar las gracias, se coloca sus gafas que se escurren por su rostro debido al sudor, es un gesto que repite cada cierto tiempo, apoya su bastón en la mesa y saca una carpeta azul, estira dos gomas y las suelta delicadamente sin hacer ruido. De la carpeta saca varios informes grapados y meticulosamente ordenados, uno de su médica de cabecera, otro con su medicación recién impresa por el psiquiatra a quien visitó la tarde anterior y otro es de la trabajadora social que está cursando su minusvalía.

Dr. Peter Gøtzsche: la industria farmacéutica es crimen organizado

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