Desahucios y salud

Queremos compartir con todas vosotras este vídeo sobre la relación entre desahucios y salud. No ofrece una perspectiva específica sobre el impacto en salud mental, pero los testimonios recogidos dejan clara la conexión existente entre la presión ejercida por las ejecuciones hipotecarias y el sufrimiento psíquico. Sin embargo, la principal razón que nos ha llevado a subirlo a nuestra web es la estrategia y el sentimiento compartidos que encontramos entre la lucha contra los desahucios y la funcionalidad de los grupos de apoyo mutuo en salud mental.

En ambos casos, personas que comparten unas determinadas condiciones de existencia optan por un camino de lucha en común que permite construir nuevas narrativas. Estas posibilitan transitar desde la culpa y la autodestrucción a la autodefensa y la solidaridad. La esperanza en la construcción de nuevas relaciones humanas al margen de la competitividad y la voracidad de los mercados se inserta en el corazón de este camino. Del aislamiento a compartir el dolor. De compartir el dolor a reconocer las pautas de opresión. De la conciencia de dónde y cómo se vive a la acción colectiva.

En un mundo que expone la plusvalía como valor absoluto, la lucha por una vida digna segrega su propio sentido. Es ahí donde nos reconocemos hermanados con todas aquellas personas que dicen basta y se organizan para no ser aplastados. Sea en esta lucha, sea en la nuestra o en cualquier otra.

Queremos también tener unas palabras para aquellos, que tal y como se refleja en este vídeo, se ganan la vida recortando derechos y acosando desde sus despachos y entidades bancarias a quienes no pueden pagar sus hipotecas: que un mal rayo les parta en dos… siempre será preferible ser pobre o estar loco a ser un desalmado que se escuda en la economía para perpetrar sus crímenes; en la sociedad que queremos construir simplemente no hay lugar para ellos, no podrán existir.

Documental ‘Desahucios y Salud’. Video de difusión de resultados de la investigación ‘Procesos de desahucio y salud’, realizado por la Escuela Andaluza de Salud Pública, en colaboración con el Grupo Stop Desahucios Granada-15M.

Fragmento de Momo, de Michael Ende

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Si no lo habéis leído, ya estáis tardando. Si lo habéis leído solo de niños, también estáis tardando.

Vivimos en un mundo oscuro donde hay que acudir a los libros infantiles en busca de afectos y verdades sobre el hecho de tener una mente que funcione de manera diferente.

[…]

Aun cuando alguien tiene muchos amigos, suele haber entre ellos unos pocos a los que se quiere todavía más que a los demás. También en el caso de Momo era así.

Tenía dos grandes amigos que iban a verla cada día y que compartían con ella todo lo que tenían. Uno era joven y otro viejo.

Momo no habría sabido decir a quién de los dos quería más.

El viejo se llamaba Beppo Barrendero. Seguro que en realidad tendría otro apellido, pero como era barrendero de profesión y todos le llamaban así, él también decía que ése era su nombre.

Beppo Barrendero vivía en una choza que él mismo se había construido, cerca del anfiteatro, a base de ladrillos, latas y cartón embreado. Era extraordinariamente bajo e iba siempre un poco encorvado, por lo que apenas sobrepasaba a Momo. Siempre llevaba su gran cabeza, sobre la que se erguía un mechón de pelos canosos, un poco torcida, y sobre la nariz llevaba unas pequeñas gafas.

Algunos opinaban que a Beppo Barrendero le faltaba algún tornillo. Lo decían porque ante las preguntas se limitaba a sonreír amablemente y no contestaba. Pensaba. Y cuando creía que una respuesta era innecesaria, se callaba. Pero cuando la creía necesaria, pensaba sobre ella. A veces tardaba dos horas en contestar, pero otras tardaba todo un día. Mientras tanto, el otro, claro está, había olvidado qué había preguntado, por lo que la respuesta de Beppo le sorprendía.

Solo Momo sabía esperar tanto y entendía lo que decía. Sabía que se tomaba tanto tiempo para no decir nunca nada que no fuera verdad. Pues en su opinión, todas las desgracias del mundo nacían de las muchas mentiras, las dichas a propósito, pero también las involuntarias, causadas por la prisa o la imprecisión.

Voces y lógica del cuidado; de Josep Alfons Arnau, Jau

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primeravocal.org está dedicada a la memoria de nuestro compañero Josep Alfons Arnau.

Recientemente ha aparecido un papel perdido que recoge los apuntes tomados por alguien que le llamó por teléfono hace más de una década. Son solo unas notas rápidas que reflejan algunos comentarios y pautas que Jau dio en un caso de alucinaciones auditivas y crisis psicóticas. Hay que aclarar que no eran orientaciones realizadas sobre el vacío, sino que Jau conocía a la persona en cuestión.

Queremos compartirlo con vosotros por varias razones. Por tener un gesto hacia su recuerdo y su compromiso. Porque sintetiza un puñado de saberes prácticos y pistas para pensar en las necesidades específicas de otros casos que pueden ser de utilidad para quienes visitan la web. Por reflejar la necesidad de socializar conocimientos, de hablar del sufrimiento psíquico sin cortapisas, de formarse en la búsqueda de estrategias para hacerle frente. Porque en este pequeño papel hay una tonelada de humanidad y solidaridad concentradas… y sin duda, ese es el camino para hacer más habitable este mundo.

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