Coronavirus, hambre y dictadura del coaching; de Vanessa Pérez Gordillo.

En esta entrada no solo vamos a reproducir el mencionado artículo de la autora, sino que también queremos compartir la tercera entrega de la entrevista que ya hemos publicado previamente en esta web [aquí podéis acceder a las dos primeras partes].

El hecho de subir un texto casi un año después de que fuera escrito (marzo de 2020) es intencionado. Si la urgencia de las redes y las pantallas ya hace que perdamos los materiales en un fluir constante de caracteres e imágenes, la pandemia no ha hecho sino acelerar más si cabe este proceso. Muchos textos han envejecido mal en solo unos meses, mientras que otros nos dan pie a analizar los cambios que se están produciendo desde el comienzo de la crisis sanitaria con una perspectiva amplia y valiosa. Este es de los últimos.

Mientras el mundo se aísla para atajar la pandemia, el modelo de asesoramiento sonríe y se fortalece ante la angustia individual que depara el futuro. La economía se reacomoda para favorecer a los de siempre, aquellos que nos ponen los yugos, que nos estigmatizan, criminalizan y nos matan de hambre. Los mismos que han levantado muros, separado y clasificado a la humanidad por colores, religiones y sexos, normalizando, de esa forma, la nueva razón neoliberal. Los señores del plan, hoy imponen que permanezcamos tranquilitos en casa mientras sus ahijadas empresas se lavan las manos con gel antibacterial. Idónea ocasión para implementar sus planes de reajuste.

En Colombia alrededor del 50% de la población vive del trabajo informal vendiendo arepas, fruta, palomitas, flores y un sinfín de cosas más que de no verlas seríamos incapaces de imaginar. Viven al día literalmente. Si no trabajan no comen, ni ellas ni sus hijas. Ese enorme porcentaje de población en unos días podrá o no tener coronavirus, pero lo que es seguro es que estará hambriento. Son los empobrecidos del mundo, los vulnerables y vulnerados por un sistema que prioriza clase y rentabilidad.

Efectos de las contenciones mecánicas

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Archivo para imprimir, aquí.

Las contenciones mecánicas en psiquiatría vulneran derechos esenciales, generan sufrimiento y complican la recuperación. Además de que pueden aumentar el riesgo de defunción, lesiones graves y hospitalización prolongada, también pueden provocar:

– Lesiones en plexos nerviosos.
– Riesgos de tromboembolismos.
– Lesiones al forzar la inmovilización: fracturas, luxaciones, etc.
– Broncoaspiraciones; cuando la inmovilización es en posición supina.
– Lesiones isquémicas.
– Asfixia.
– Muerte súbita.
– Otras consecuencias derivadas de la propia inmovilidad: debilidad, pérdida de fuerza, deterioro funcional de las actividades de la vida diaria, incontinencia…
– Reducción del apetito, deshidratación, hipotensión con riesgo de síncopes y caídas.
– Aumento de la agitación.
– Alteraciones sensoriales.
– Aumento del estrés físico y psicológico.
– Mayor riesgo de infecciones nosocomiales.

Fuente: Protocolo del Complejo Hospitalario Universitario de Albacete.

Imagen del cómic Manicomio, de Montse Batalla y Xevidom (cortesía de los autores).

Más información: 0contenciones.org

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