Intervención psiquiátrica del SUMMA y la Guardia Civil

“Intervención psiquiátrica” realizada en Madrid por miembros del SUMMA (Servicio de Urgencia Médica de la Comunidad de Madrid) y de la Guardia Civil en un domicilio privado.

Aun desconociendo el contexto exacto y sin poder determinar la fecha del vídeo (sin duda tiene varios años), queremos difundirlo, tal y como nos lo ha pedido la persona que nos lo envió, para dar a conocer la violencia y los tratos degradantes a los que pueden acabar sometidas las personas con sufrimiento psíquico.

Las risas del personal involucrado, en el medio de la pesadilla de pánico e indefensión que ellos mismos están causando en el paciente, nos parecen un buen ejemplo de hasta dónde puede llegar la banalidad del mal.

Este tipo de cosas pasan. Pasaban antes y pasan ahora y no hay mecanismos lo suficientemente eficaces para protegernos.

Avisamos de que las imágenes son duras.

Lo psicológico es político; de Joanna Moncrieff

Os dejamos con la traducción de un texto que, pese a tener algunos años, apunta de manera certera a la relación entre lo que se denomina “enfermedad mental” y el tipo de mundo que habitamos (definido por los parámetros de competencia y beneficio capitalistas y la mercantilización de la existencia). Fue inicialmente publicado por la autora The Ocuppied Times el 5 de Marzo de 2014, más tarde se tradujo y publicó en el boletín de la AMSM. Ahora lo subimos a Primera Vocal con algunas correcciones mínimas y una actualización de los enlaces internos que creemos que ayudan a mejorar su comprensión.

Desde un punto de vista social, la doble estrategia de exaltar el consumismo y aumentar el control social ha sido fundamental para el proyecto neoliberal. Consumismo y control pueden considerarse lados opuestos de la misma moneda. Se estimula a las personas a aspirar cada vez a un mayor nivel de consumo idealizado, a modo de imitación del estilo de vida de una elite de celebridades que aparece continuamente en los medios de comunicación y en las televisiones de nuestros salones. Ir de compras, lo que antes era entendido como un medio para un fin, se ha convertido en la principal actividad de ocio en el Reino Unido. Al mismo tiempo, y sin que parezca importar, cada vez más personas son excluidas del mercado laboral (a veces para siempre) por el traslado de las industrias a zonas con mano de obra más barata, mientras que muchas otras se ven atrapadas en trabajos con bajas remuneraciones y sin ninguna perspectiva de progreso posible. Grandes segmentos de la población solo pueden acceder a este estilo de vida, ampliamente publicitado a través de medios ilegales. Una sociedad extremadamente desigual, orientada al consumidor, tienta a la gente a saltarse la ley, como se pudo ver en los disturbios de Londres y otras ciudades inglesas en el verano de 2011.

El neoliberalismo necesita ampliar sus mecanismos de control social para vigilar el caos y la fragmentación social que producen sus políticas. La cantidad de población reclusa ha crecido en muchos países occidentales, llegando a proporciones asombrosas en los Estados Unidos. En el año 2011 el 0,7% de la población de EE.UU estaba en la cárcel, y sumando los que estaban en la cárcel, en libertad condicional o preventiva se llegaba a la cifra del 2,9% de la población. Entre los afroamericanos, un 7 % de los varones estaban en la cárcel y se estima que uno de cada tres lo estarán en algún momento de su vida. David Harvey [N.T: geógrafo y antropólogo británico, autor de Brief History of Neoliberalism, 2005, publicado en castellano por Akal dos años más tarde] señala que “en los EE.UU la encarcelación se ha convertido en una estrategia de Estado clave para hacer frente a los problemas que surgen entre los trabajadores desechados y las poblaciones marginadas”. Las tasas de población reclusa también se han incrementado en el Reino Unido, doblando casi las de principios de los noventa.

El doble objetivo de aumentar el consumo y controlar a los expulsados de la redistribución de la riqueza se ve reforzado por las nociones modernas e individualistas de salud y enfermedad mental. Incluso antes de la era de la jerga neurocientífica [N.T: neurobabble en el original], la idea de “enfermedad mental” ubicaba los problemas de comportamiento y de las emociones dentro del individuo, por lo general en un cerebro defectuoso, pero también en mecanismos inconscientes o en estructuras cognitivas defectuosas. De esta manera, la naturaleza compleja de cómo las personas se relacionan entre sí y con su entorno quedaba disociada de su contexto social. En los últimos años se sostiene que la neurociencia puede explicar casi todas las actividades humanas: desde la economía hasta el gusto por la literatura. Estas ideas se ajustan bien al pensamiento neoliberal, con su énfasis en el individuo y su aversión por la “sociedad”.

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