La ficción al servicio de una mejor comprensión de la realidad; de Fernando Álvarez-Uría

En 1961 el sociólogo Erving Goffman publicó en los Estados Unidos unos de los libros que ha tenido mayor repercusión en el panorama de la sociología occidental del siglo XX: Asylums. El libro, que fue traducido al español con el título de Internados, constituye una contribución fundamental a la sociología crítica de las enfermedades mentales.

Curiosamente en ese mismo año Michel Foucault publicó en Francia su tesis doctoral: Historia de la locura en la época clásica. El libro de Foucault puede ser leído como la otra cara de Internados pues, mientras que Goffman se basó para sus análisis de las instituciones manicomiales en la observación participante, en un espacio y un tiempo circunscritos a sus observaciones, Foucault rompía a la vez con la naturalización y deshistorización, tanto de la locura como de la institución manicomial, al poner de manifiesto los avatares históricos que sufrieron los denominados “locos”, así como el nacimiento del manicomio en Francia, cuando se promulgó la ley de 1838.

Ambos libros se escribieron y fueron leídos con un sesgo marcadamente universitario, pero, tras las movilizaciones de mayo del 68, jugaron un papel importante, tanto dentro como fuera de los recintos académicos, para servir de apoyo, y también de impulso, a los movimientos anti-psiquiátricos. No es una casualidad que Internados haya sido traducido en Italia en el año de 1968, bajo el patrocinio de Franco y Franca Basaglia, y que en Francia, en el mismo año del mayo francés, el libro de Goffman haya sido impulsado por el sociólogo Robert Castel.

Han transcurrido desde entonces cincuenta años, y los dos libros se han convertido en dos obras clásicas de las ciencias sociales.

Como es bien sabido Internados es en realidad la unión de cuatro artículos publicados previamente y separadamente por Erving Goffman. Uno de los conceptos claves que el sociólogo de origen canadiense, afincado en los USA, introdujo fue el de instituciones totales, instituciones cerradas en las que los internos, ya se trate de un hospital, una cárcel, un convento, un campo de concentración o un internado de escolares, pasan la vida.

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“Los psicofármacos no son positivos a largo plazo”; entrevista a Robert Whitaker

Robert Whitaker es periodista y vive en Boston. Ha dedicado su carrera profesional a escribir sobre salud e investigación médica en diversos medios de comunicación norteamericanos. Sus reportajes para el Boston Globe le llevaron a ser finalista del premio Pulitzer de salud.

En los últimos años, a partir de la publicación de sus libros Mad in America y Anatomía de una epidemia. Medicamentos psiquiátricos y el asombroso aumento de las enfermedades mentales (Capitán Swing), ha viajado por todo el mundo dando conferencias sobre los efectos de la medicación psiquiátrica a largo plazo y la influencia de la industria farmacéutica en los sistemas de salud y en nuestras vidas.

¿Cuándo surge tu interés en el campo de la salud mental?

Me he dedicado a escribir sobre temas relacionados con la salud durante más de 20 años. Al principio no tenía un interés especial en el campo de la psiquiatría. Pero, en 1998, hice una serie de reportajes de investigación para el Boston Globe sobre casos en los que, mientras estudiaban la biología de la esquizofrenia, algunos científicos americanos produjeron daños graves a las personas que participaron en esos experimentos.

Cuando estaba escribiendo estos reportajes, me encontré con dos investigaciones que realmente me sorprendieron. La primera fue un estudio de la Organización Mundial de la Salud que concluía que las personas con diagnóstico de esquizofrenia que viven en países pobres tienen mucho mejor pronóstico que en EE UU y otros países ricos. ¿Cómo era posible? ¿Por qué vivir en un país rico implica que una enfermedad tenga un pronóstico peor? También creía, por aquella época, que el tratamiento actual de la esquizofrenia era necesariamente mucho mejor que en el siglo pasado. Hasta que encontré la segunda investigación: un estudio hecho por profesores de la Harvard Medical School en 1994, cuyos resultados eran que la evolución de las personas diagnosticadas de esquizofrenia hoy no es mejor que hace un siglo y que en los últimos 20 años su pronóstico había empeorado.

Retirada de clozapina, ¡cuidado!

Cosas que está bien saber si uno es tratado con Leponex o Nemea (nombres comerciales de la clozapina)…

Paciente tratado crónicamente con clozapina 300mg/día. Se suprime el tratamiento con clozapina por quejas del paciente de que se le extraían demasiadas muestras de sangre. Tras este hecho, el paciente se encuentra nervioso con sudoración profusa y bloqueo, y presenta ideas obsesivas con el cambio de tratamiento antipsicótico (retirada de clozapina), que quiere volver a tomar.
Con la retirada de clozapina pueden observarse efectos de rebote colinérgicos, trastornos de movimientos severos y descompensación psicótica en caso de retirada brusca. Por lo tanto, se recomienda una reducción gradual de la dosis para reducir la intensidad de estos efectos al suspender la clozapina (1).

La recaída después de la interrupción de la clozapina parece ser de mayor incidencia, puede ser más rápida y los síntomas de abstinencia pueden ser más graves que con otros fármacos. Para la discontinuación gradual de la clozapina, lo mejor es introducir y escalar las dosis de otro antipsicótico simultáneamente.

En un estudio realizado por Littrell KH y cols, se recomienda la disminución de clozapina con el aumento gradual del nuevo antipsicótico. Los pacientes permanecieron en su dosis actual de clozapina y se añadieron 5 mg de olanzapina. Después de 7 días de tratamiento con olanzapina, la reducción de la clozapina se inició a una dosis de 25 mg cada dos días. Después de otros 7 días, la olanzapina se aumentó a 10 mg al día. El protocolo permitió que la olanzapina se incrementara hasta un máximo de 20 mg diarios o disminuyera a un mínimo de 5 mg día en cualquier momento basado en el nivel de psicopatología y efectos secundarios.

Se observa una reducción de los efectos adversos derivados de la retirada de clozapina en los pacientes tratados simultáneamente con olanzapina. La mayoría de los pacientes vieron mejoría en relación con los criterios de inclusión en los que entraron en el estudio. Todos los pacientes informaron satisfacción con la disminución de la monitorización de la sangre. Además, la enuresis nocturna y la sialorrea se resolvieron en todos los pacientes que los habían reportado previamente. La sedación se mejoró en el 75% de los pacientes, sin cambios en el 15%, y empeoró en el 10%. No se observó ningún cambio significativo en los pacientes que entraron bajo el criterio de aumento de peso excesivo.

1. Fakra E, Azorin JM. Clozapine for the treatment of schizophrenia. Expert Opinion On Pharmacotherapy Vol. 13 , Iss. 13,2012. Accesible a fecha 23/07/2018 (visitado por Primera Vocal en esa fecha) en: http://www.tandfonline.com/doi/full/10.1517/14656566.2012.709235
2. Littrell KH, Johnson CG, Hilligos NM, Peabody CD, Littrell SH. Switching clozapine responders to olanzapine. J Clin Psychiatry. 2000: 912-5

Realizado por Loreto Blasco García (Estudiante en prácticas)
Revisado por Emilio Pol Yanguas

Texto publicado orginalmente en TecnoRemedio

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