Por si las voces vuelven, un producto de marketing que nos vende el sufrimiento como un scape room; de Silvia García

Texto publicado originalmente en el blog de la autora

A raíz del gran impacto mediático que está teniendo Por si las voces vuelven, de Ángel Martín, hemos considerado importante compartir este pequeño texto sobre el libro. Supone una postura completamente antagónica que parte directamente de la experiencia de su autora.

Realmente es complicado trazar unas posibles líneas maestras de lo que es un brote o episodio psicótico… en salud mental se suele caer en multitud de reduccionismos con la intención de describir de manera esquemática realidades que son terriblemente complejas; y que por definición están ligadas a cada persona que es atravesada por ellas, a sus condiciones de vida, su biografía, su entorno, etc. El peligro siempre se gesta de la misma manera, un relato concreto (o un conjunto de ellos) se convierte en la referencia compartida socialmente para pensar una determinada realidad, y por tanto acaba achicándola, erosionando sus matices, ocultando sus contradicciones y silenciando otras voces que la conocen en primera persona. Es lo que ha sucedido una y mil veces con los productos culturales hegemónicos que abordan el tema de la locura, al final se asume socialmente que esta es de una determinada manera (violenta, por ejemplo), se genera un prejuicio. Si queremos desbaratar la cuadrícula, hay que hacer circular historias, muchas, distintas y, siempre, honestas.

Hago esta entrada desde mi opinión personal ante este libro y por una necesidad muy grande de introducir matices que creo que son muy necesarios para un relato que está corriendo como la pólvora.

En primer lugar, toda experiencia en primera persona tiene mi respeto por nombrar su dolor de la manera que mejor le plazca, pero creo que esta narración de este brote psicótico nos puede confundir y llevarnos a la idea equivocada de que esto es la psicosis, o que es lo que le ocurre a un gran número de personas cuando sufren un episodio de estas características.

Creo que más allá de sus particularidades y de que, como el autor mismo sugiere, puede tratarse de los efectos de un episodio de una psicosis tóxica, cuando le leo tengo la impresión de que estoy entrando en una scape room, llena de efectos especiales y de cierta idealización de los problemas de salud mental graves que me parece un poco preocupante.

«Niega fiebre»: una historia de respeto; de Pablo Serrano, Estrella Sánchez-Gamborino del Río e Ignacio Revuelta

Compartimos un texto escrito por tres especialistas en medicina familiar y comunitaria, y por tanto no centrado específicamente en la salud mental (pese a que a es algo que se aborda en buena parte de él).

Creemos que las consideraciones que se hacen sobre la historia clínica son perfectamente aplicables al ámbito de la salud mental, y que en el caso de que psiquiatras o psicólogos consideren que no es así, deberían esgrimir sus argumentos. Por desgracia, ciertas prácticas cuestionadas en el artículo son habituales en los centros de salud mental, hospitales de día o unidades de ingreso… la ausencia de decisiones compartidas, la afición por el reduccionismo, los prejuicios o el hecho de que las valoraciones subjetivas sean la base de un diagnóstico psiquiátrico y su correspondiente tratamiento son algo que nos es completamente familiar.

Estas páginas constituyen un buen punto de partida para pensar en las propias singularidades de la historia clínica en salud mental. Un documento de difícil acceso para los pacientes psiquiátricos precisamente por ser un campo abonado de mala praxis (conseguirlo puede llegar a convertirse en un camino tortuoso y dilatado en el tiempo), y que se encuentra lejos de contribuir a elaborar un conocimiento sobre las experiencias que nos han llevado a ser atendidos en determinados dispositivos.

Una iniciática política que bien podría incidir en cómo y en qué términos se redactan estos informes sería llevar a cabo solicitudes sistemáticas de los mismos y analizar y compartir partes de su contenido (precisamente aquellas que dejan entrever posiciones morales, estereotipos, consideraciones sexistas y/o clasistas, etc.). Que de alguna manera los profesionales se pensaran dos veces qué tipo de juicios y apreciaciones emplear. Un objetivo pequeño que da cuenta de lo jodido que está todo en salud mental.

Puntos clave del artículo:

  • La historia clínica es el medio a través del cual construimos al paciente y sus enfermeda­des para nosotros mismos y para todos los posibles usua­rios futuros de la misma.
  • Esta construcción ha de servir al paciente y a nosotros mis­mos para comprender lo que le ocurre y el contexto en el que se ha producido.
  • Actitudes como dudar de lo que nos cuentan los pacientes, eti­quetarles con diagnósticos es­tigmatizantes, mostrar nuestros prejuicios en la propia his­toria o generalizar conductas puntuales no benefician a nues­tros pacientes ni son acciones justas.
  • Hacer una medicina centrada en los pacientes, confiar en ellos y tomar decisiones com­partidas, no solo en los trata­mientos, sino incluso en los diagnósticos que alcanzamos, forma parte del camino que se debe recorrer con la población a la que atendemos

«Niega fiebre»: una historia de respeto, pdf.

 

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