Manual Peer2Peer

Os dejamos con un manual de apoyo mutuo destinado a la formación de agentes que puedan intervenir en espacios asistenciales (plantas de psiquiatría, centros de día, comunidades terapéuticas, etc.).

… El apoyo mutuo se basa en la experiencia real de problemas de salud mental y desempeña un papel importante en la recuperación, sin embargo, el empleo de agentes de apoyo mutuo en servicios de salud mental es un avance reciente. Los datos demuestran que los agentes de apoyo mutuo pueden mejorar la calidad de vida y ayudar a reducir el número de recaídas de otras personas con problemas de salud mental. Además, las personas que trabajan como agentes de apoyo mutuo, continúan avanzado en su recuperación (Davidson, 2006).

Sin embargo, el principal motivo por el que le damos cabida en nuestra web es porque nos ha parecido un material de sumo interés formativo, especialmente en el contexto de los GAM´S (Grupos de Apoyo Mutuo) en salud mental. En sus páginas se incluyen definiciones, ejercicios, reflexiones e iniciativas que pueden ser mucha utilidad a la hora de articular un GAM o simplemente profundizar en la mejora de su funcionamiento.

Con el objetivo de demostrar que en él se plantean cosas más que razonables, reproducimos la definición que se hace de la (siempre cuestionable) psicoeducación:

Educación psicosocial: un enfoque diseñado para incrementar la comprensión de los problemas de salud mental, con el objetivo de desarrollar conciencia de enfermedad. Esto es un enfoque común y normalmente se desarrolla a través del aprendizaje grupal liderado por un profesional. Los modelos basados en promover la conciencia de la enfermedad han sido ampliamente criticados por la dificultad de recuperación que implica animar a los pacientes a aceptar las etiquetas psiquiátricas.

En fin, os animamos a leerlo y sacar de él todas las herramientas posibles, que las hay.

Manual Peer to Peer Salud Mental

Esquizofrenia / Un poema sobre el miedo; de Laura Sam

Acostumbrarse a la pequeña muerte del paso de cebra

pararse en verde habituado al rojo

la realidad no se reduce a líneas blancas sobre asfalto

sino al ojo

que sabe distinguirlas de lo oscuro.

Cruzo    hago fila de farmacia

consumo cápsulas que demuestran su eficacia

lo dice la publicidad

SACIE SU ANSIEDAD SOCIAL

comprar ánimo es legal

si usted tiene el alma sucia    ¿verdad?

Nada que no arreglen diez miligramos de diazepan

el psiquiatra prepara mis dosis    extiende recetas

la dieta de pastilla con pastilla domestica mi neurosis

reduce mis crisis nerviosas    aumenta mis náuseas

me dicen ya eres normal 

y con un mililitro de Risperdal aplaco la psicosis

pierdo materia gris

pero aún sé

distinguir el arcoiris.

Diagnosticado a los veinte

muerto a los dieciséis

esquizofrénico paranoide

así es como vosotros me llamaréis

un nombre para todos los trastornos emocionales

y multinacionales avalando investigaciones

que crean medicación para tales enfermedades

y después

usted tiene una discapacidad del sesenta y cinco por ciento

eso

eso es sinónimo de límites que acotan cárceles

rejas que visten de traje oficial

el destino de este pobre animal

conejillo de indias de los putos psiquiatras

sus máscaras

industria farmacéutica

toda esa mierda

convirtiéndome en carne de psiquiátrico.

Aprendiendo a vivir escuchando voces; de Emily Knoll

Queremos agradecer a la persona que se ofreció a traducir este artículo mediante un correo electrónico. La traducción de materiales es esencial para poder socializar conocimientos en salud mental. No siempre es una tarea agradecida ni valorada, pero es esencial. Descubrir que hay personas a las que no ponemos cara, pero con las que trabajamos por la difusión de saberes es algo hermoso.

Aquí, la fuente original.

Emily Knoll cuenta las prácticas terapéuticas que le han ayudado a adaptarse a escuchar voces

Tras una operación de columna y al sentir que estaba cayendo a un abismo con el doctorado, comencé a escuchar voces inquietantes procedentes de fuera de mi cabeza. Como me daba vergüenza lo que decían las voces, no se lo dije a nadie. Creía también que si se lo contaba al médico, me mandaría a un hospital psiquiátrico. Así que, en vez de buscar ayuda, abandoné la universidad.

Dos años más tarde experimenté lo que ahora asocio con un brote psicótico. A veces notaba que dos hombres y una mujer despreciable estaban realmente en mi cuarto. Yo contenía la respiración y escuchaba.

“Emily está esperando que desaparezcamos” – decía la mujer de forma cruel.

“No nos vamos a marchar” – contestaba el hombre de la voz quebrada.

Comenzaba a jugar con sus palabras en mi cabeza, preguntándome qué quería decir lo que estaban hablando. ¿Se marcharían? No tenía ni idea.

La medicación no es la respuesta.

Pasaron varios meses antes de que acudiera a un hospital psiquiátrico, donde fui diagnosticada con trastorno esquizoafectivo. Este diagnóstico destrozó la escasa confianza que tenía en mí misma, ya que empecé a verme como un conjunto de síntomas.

Pasé por tres ingresos en un pabellón psiquiátrico abarrotado. A pesar de tomar antipsicóticos para reprimir las voces, las seguía escuchando. No se lo conté a nadie porque me daba vergüenza. Sin embargo, escuchar voces me volvió introvertida y distraída. Este comportamiento pudo ser una pista para los facultativos de que seguía escuchando voces.

Cambiando mi relación con las voces

Algún tiempo después, una médica de atención primaria me preguntó si escuchaba voces, lo cual era cierto. Me dirigió a una psiquiatra respetuosa que me preguntó qué decían las voces. Le contesté que me decían cosas crueles y le expliqué que la medicación había fracasado anteriormente en detenerlas. Ella me indicó que era posible vivir hasta cierto punto escuchando voces. Era la primera vez que me lo decían y me pareció útil.

Fui a terapia con un psicólogo psicodinámico que me explicó que a pesar de que las voces suenen separadas, es importante reconocer que son una parte de mí: mi parte fundamental. También me ayudó a darme cuenta de que podía establecer algunas medidas de control.

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