Prevención cuaternaria en salud mental, medicalización e iatrogenia

Os dejamos con un interesante vídeo sobre la llamada atención cuaternaria, es decir, sobre la prevención de los daños causados por la propia medicina; y en el caso concreto que nos ocupa, por la psiquiatría.

Se trata de un acto organizado por Capítulo de Salud Mental en APS (Buenos Aires), con el auspicio de la AEN. Co-Presidentes: Alberto Ortiz Lobo, Jorge Bernstein. Secretario: Rafael Bitrán. Disertantes: Lidia Clarisa Gilgun, Vicente Ibáñez Rojo. [Nos hemos limitado a pegar los créditos que existen bajo el vídeo, pero estableciendo los respectivos vínculos a ambas asociaciones]

Un aviso: el audio no es ninguna maravilla y la grabación tiene —especialmente en sus primeros minutos— algunos momentos un poco caóticos, pero sin duda merece la pena sentarse un rato frente a la pantalla y escuchar a los ponentes (o disertantes, que dicen allá).

Hemos extraído una información de la propia web de Capítulo de Salud Mental en APS que sin duda es de interés para poner en contexto el vídeo y poder tener más claros los principales conceptos que se abordan en él:

«Dijo el clásico: «¿Murió? No, acabó, que empezó a morir cuando nació». Por ello, a los profesionales sanitarios la muerte nos preocupa cuando es médicamente evitable (como personas y ciudadanos nos preocupa siempre). Diversas industrias (medicamentos, tecnologías, alimentos y otras) fomentan una visión en la que se pretende evitar todo riesgo, enfermedad, daño y muerte. Con ello se medicaliza la vida hasta sus más intímos aspectos. Se establecen normas sobre sexo, alimentación, ingesta de agua, horas de exposición al sol, consumo de drogas, hábitos de ejercicio físico, sueño, y demás aspectos esenciales del comportamiento social e individual. La vida se emplea en prevenir la enfermedad y la muerte (es como una vaca que diera leche que no se pudiera beber). En ello se consume energía, tiempo y dinero. Hay un negocio boyante, y los ciudadanos lo pagan con un sinvivir insano. La prevención cuaternaria ayuda a tomar decisiones que evitan el daño de la actividad sanitaria, sobre todo, a evitar el daño de las actividades innecesarias. Nada como evitar la medicalización de la vida.

[…] Prevención Cuaternaria es el conjunto de actividades sanitarias que evitan, atenúan o palian el daño que producen las intervenciones sanitarias, especialmente las consecuencias de las intervenciones innecesarias o excesivas del sistema sanitario. En la práctica, es el conjunto de medidas adoptadas para identificar al paciente en riesgo de sobremedicalización, para protegerlo de nuevas incursiones médicas, y para sugerirle las intervenciones que son científica y éticamente aceptables. El crédito social que legitima la intervención médica puede resultar dañado si los médicos no evitan los daños evitables de la actividad médica necesaria, y especialmente la actividad médica innecesaria, y sus consecuencias. La prevención cuaternaria debería primar sobre cualquier otra opción preventiva, diagnóstica y terapéutica, pues es la versión práctica del primum non nocere.

¿Qué es la Medicalización?

Los estudios sobre la medicalización la presentan como un proceso por el que ciertos fenómenos que formaban parte de otros campos, como la educación, la ley, la religión, etc., han sido redefinidos como fenómenos médicos. El diccionario de salud pública de Kishore conceptualiza la medicalización como “la forma en que el ámbito de la medicina moderna se ha expandido en los años recientes y ahora abarca muchos problemas que antes no estaban considerados como entidades médicas”. Y añade que incluye una gran variedad de manifestaciones, como las fases normales del ciclo reproductivo y vital de la mujer (menstruación, embarazo, parto, menopausia), la vejez, la infelicidad, la soledad y el aislamiento por problemas sociales, así como la pobreza o el desempleo.

La medicalización puede adoptar tres grandes modos:

1) Redefinir las percepciones de profesionales y legos sobre algunos procesos, caracterizándolos como enfermedades e incorporándolos a la “mirada médica”  como entidades patológicas abiertas a la intervención médica.

2) Reclamar la eficacia incontestada de la medicina científica, y la bondad de todas sus aportaciones, desatendiendo las consideraciones sobre el necesario equilibrio entre sus beneficios y los riesgos o pérdidas que implican.

3) La marginación de cualquier modo alternativo de lidiar con las dolencias, incluyendo tanto terapias de eficacia probada empíricamente como las formas desprofesionalizadas de manejo de todo tipo de procesos que van desde el parto hasta la muerte.

(tomado de Soledad Márquez y Ricard Meneu «La medicalización de la vida y sus protagonistas», Gestión Clínica y Sanitaria • Volumen 5 • Número 2 • Verano de 2003)

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