Información básica sobre la escucha de voces

informacion basica escucha de voces_primera vocalTexto publicado por Hearing Voices Network en junio del 2003.

Nota de la traducción (y aprovechamos para dar las gracias desde Primera Vocal a las dos personas que nos han ayudado): Este texto ha sido traducido del inglés al castellano de manera bastante literal con la intención de mantener la mayor fidelidad posible, por ello aparecen expresiones con las que nosotros/as no nos sentimos agusto, tales como «enfermedad mental».

Este folleto pertenece a una colección de información básica sobre escuchar voces y las respuestas que se dan a las preguntas que frecuentemente se hacen sobre esta experiencia. Proporciona información útil para quienes escuchan voces, sus familiares, amigos, amigas, trabajadores y trabajadoras. Está escrito de forma sencilla y simple, su propósito es informar.

La mayor parte del material se ha obtenido del trabajo realizado por Sandra Escher, investigadora de la Universidad de Maastricht, Holanda, e investigadora adjunta de la Universidad de Inglaterra Central y Marius Romme, profesor de psiquiatría social en Maastricht, Holanda, y profesor visitante de la Universidad de Inglaterra Central.

Estamos agradecidos y agradecidas a John Robinson y el servicio de Deptford de Escucha de Voces por permitirnos utilizar los claros e informativos folletos de su sitio web: [no reproducimos la url porque ya no está operativa]

Este libro ha sido compilado y editado por Julie Downs y Chris Stirk.

Introducción

Muchas personas escuchan voces que no son percibidas ni como pensamientos, ni pensamientos en voz alta ni provenientes de personas de su alrededor. Sin embargo, las «voces» (técnicamente conocidas como alucinaciones auditivas) de los escuchadores son experiencias reales y no imaginarias, a pesar de que otros u otras no puedan oírlas.

La gente que escucha voces puede escuchar o una o varias voces. La voz o las voces pueden ser agradables y «buenas» o desagradables y «malas». Algunas personas pueden escuchar una mezcla de voces «buenas» y «malas». A veces, las voces «buenas» se transforman en «malas» y viceversa.

Las voces, tanto cuando aparecen como cuando paran, empeoran o mejoran, suelen tener un patrón. Las voces normalmente aparecen –o empeoran– cuando quien escucha la voz sufre ansiedad por diversas preocupaciones cotidianas. La ansiedad proviene de acontecimientos cotidianos, como la pérdida de un familiar, pareja, amigo o amiga, o el aniversario de ese evento. También puede provenir de una mudanza a un sitio nuevo o un cambio de trabajo, también al enfrentarse a una situación poco familiar, como una entrevista.

Lo que las voces dicen puede estar relacionadas con lo que le está sucediendo al escuchador de voces en el presente (o recientemente) o bien con algo sucedido en el pasado. A los escuchadores de voces les puede resultar de ayuda compartir su experiencia con otro escuchador de voces que ya haya logrado lidiar con ellas así como con amigos, amigas o con una persona formada.

Saber que las voces llegan y se van siguiendo un patrón  y que hay formas de hacer que resulten menos fuertes o menos intrusivas puede ser de gran ayuda.

Hay estudios que han demostrado que ciertas drogas psiquiátricas pueden ser efectivas a la hora de hacer que las voces paren o sean menos fuertes o intrusivas. Otros estudios han demostrado que hablar sobre las voces puede ayudar también. La mejor combinación para algunas personas puede ser tomar medicación y hablar con alguien sobre las voces.

La investigación de la escucha de voces

Gran parte de nuestro conocimiento y entendimiento sobre la escucha de voces está basado sobre todo en personas que sufren o han sufrido una enfermedad mental. Estudios médicos sobre las causas físicas de las «voces» sugieren que hay similitudes en las áreas del cerebro que se utilizan cuando un escuchador de voces escucha una «voz» y cuando realmente está escuchando a alguien que le habla (McGuire et al, 1993).

Estudios psicológicos han demostrado que, incluso en laboratorios, ¡mucha gente declara haber escuchado sonidos que no proceden de allí! Tales sonidos (alucinaciones auditivas) pueden ser ruidos, música, palabras sueltas, una frase corta o una conversación entera (Chadwick et al, 1996). Determinadas situaciones pueden causar que el cerebro esté muy-alerta con un sonido que hayamos decidido que es muy importante para nosotros y nosotras. En esta situación, el estado de alerta del cerebro puede hacer que ocasionalmente este malinterprete un sonido de algún otro sitio (un sonido de fondo) como el sonido que estamos escuchando.

Por ejemplo, se puede interpretar un sonido como si nos estuvieran llamando por nuestro nombre, el crujido de las hojas en la oscuridad como alguien que nos persigue, o para los padres y madres, los sonidos de la calle o vecinos y vecinas como el llanto del bebé o la bebé ¡cuando en realidad está durmiendo!

Hay algunos estudios que indican que hay personas de a pié que «escucha voces» pero no han sido diagnosticadas como enfermas mentales (Leudar y Thomas, 2000). Un gran número de estudios, incluyendo un estudio a 15.000 estadounidenses sugieren que: «…alrededor de un 55% de las persona han escuchado voces en algún momento de su vida, normalmente tras… (severamente angustiosos)… acontecimientos tales como la pérdida de alguien cercano u otros grandes cambios en la vida».

Los mismos estudios también indican que alrededor de un 4% de la población de a pie puede escuchar «voces» regularmente. Los resultados de otros estudios han obtenido una media de 1-2% de escuchadores de voces en la población de a pie (Leudar y Thomas 2000). Cada vez más, investigadores e investigadoras y profesionales en salud mental han comenzado a aceptar que hay escuchadores de voces que no parecen sufrir enfermedad mental.

El estudio en niños y niñas que escuchan voces

Escuchar voces es un suceso relativamente común y, desafortunadamente, normalmente no se menciona que ocurre en niños y niñas. Sin embargo, ochenta niños y niñas de alrededor de ocho años y dieciocho investigadores e investigadoras  participaron en un estudio pionero de cuatro años dirigido por Sandra Escher, Alex Buiks (psicólogo) y Maurius Rommen (uno de los psiquiatras más eminentes de la Universidad de Maastricht en Holanda)

Siguiendo los primeros estudios con adultos y adultas, se descubre que muchas de las voces que escuchan las personas aparecieron en su niñez, los y las investigadoras han decidido examinar el acto de escuchar voces en niños. El objetivo era ver si la intervención terapéutica podría prevenir a la gente de ser etiquetada con un diagnóstico y condenada a pasar sus años en un sistema psiquiátrico. A pesar de que 40 de los niños y niñas recibían cuidado de la salud mental cuando la investigación comenzó, este número se redujo a 18 después de cuatro años – lo que desafió la visión tradicional de que las voces era un signo de enfermedad a largo plazo.

El estudio

Según Escher, es normal que niños y niñas tengan amigos y amigas imaginarios e imaginarias, pero no lo es si continúan teniéndolos o teniéndolas pasados los ocho años. Como sucede en adultos y adultas que escuchan voces, un 21% de los niños y niñas en la investigación escucharon voces por primera vez tras sufrir algún tipo de trauma, como abusos sexuales, una pérdida o enfermedad, el 37% empezaron a escuchar voces después de problemas familiares, tales como un divorcio y el 25% debido a dificultades educativas como el cambio de escuela o  el acoso escolar.

Alguna de las voces interfirieron con su trabajo escolar, dándole respuestas incorrectas durante los exámenes. Algunas hicieron comentarios emotivos acerca de sus amigos, amigas o familia, mientras que otras hicieron tanto ruido que no les permitían concentrase. Las voces más perturbadoras molestan a los niños y niñas diciéndoles que van a morir o que sus familiares serán dañados si no obedecen.

Al mismo tiempo que la investigación del equipo encuentra que la mayoría de las voces al principio son escalofriantes y antisociales, algunas demostraron ser beneficiosas y, en la mayoría de las ocasiones, temporales. Al final del estudio, el 60% de los niños ya no escuchaban voces –y algunos más han dejado de hacerlo desde entonces– y aquellos y aquellas que seguían escuchándolas, lo hacían con menor frecuencia a la vez que eran menos escalofriantes. Los participantes también parecieron padecer menos problemas en casa y en la escuela.

El estudio descubrió que los niños y niñas pueden aprender a sobrellevar las voces mientras que no les tengan miedo. Su actitud hacia las voces, así como hacia sus padres, madres, terapeutas o grupo médico, es clave. En la investigación con adultos y adultas, Romme Y Escher descubrieron que los niños y las niñas pueden racionalizar sus experiencias manteniendo una charla con sus voces. Pueden decirles que se vayan o pueden darle mayor fuerza a voces positivas que también escuchan, que a su vez les pueden ayudar a controlar a las más perturbadoras, pero la clave es ayudarles a entender qué fue lo que provocó las voces.

Gran parte de los niños y niñas que participaron en el estudio son típicamente adolescentes. Wendy, de Amsterdam, es una gran fan del grupo de chicos A1. Sentada en el salón de su apartamento es difícil imaginar cómo alguien puede considerarla una enferma mental. Pero las voces que escucha son muy controladoras y perturbadoras.

«Al principio sólo había una voz malvada,ni hombre ni mujer», recuerda la chica de dieciséis años. «Me ordenaba que realizara unas cosas o me decía que no podía hacer otras. Sí había un concurso en la televisión, me decía que tenía que sacar por lo menos 10 respuestas correctas o me asustaría con esqueletos. Tenía miedo de estar en mi habitación por las noches, cuando la voz era más fuerte». Se envió a Wendy a un psicólogo que le decía que visualizará un halo de luz alrededor de su cabeza para mantener las voces a raya. También recibió medicación para reducir la ansiedad y que le ayudara a dormir. El psicólogo le ayudo a darse cuenta que las voces aparecían después de una serie de eventos molestos: su madre sufrió un ataque al corazón, su padre perdió su trabajo, su abuela murió y tres chicas comenzaron a acosarla en la escuela.

Escher cree que oír voces es, más que una anormalidad, una variación de la norma, como ser zurdo. «Algunas personas consideran que escuchar voces es una maldición pero otras lo ven como un don, algo que les hace especiales».

Julie Downs, coordinadora voluntaria en el UK Hearing Voices Network, dice que los descubrimientos tranquilizarían bastante a las madres y padres. «Este estudio muestra el pronóstico para los niños y niñas es bueno, y que estos pueden llevar una vida normal incluso cuando continúan escuchando voces. Hemos tenido más de 400 llamadas de padres, madres y profesionales en los pasados cuatro años, la mayoría preocupados sobre si los niños y las niñas pueden ser etiquetados y etiquetadas como enfermos mentales.

Mind, una institución benéfica dedicada a la salud mental, sostiene que el estudio muestra que con el acercamiento terapéutico correcto, la medicación que se usa con el fin de suprimir las voces no es la única respuesta y que es necesario llevar a la práctica técnicas exitosas identificadas a lo largo de esta investigación, para que las personas que escuchan voces se beneficien del tratamiento más amplio y las ventajas de estos avances.

Las voces de los niños y las niñas desaparecen, del mismo modo que lo hacen en los adultos y adultas, cuando los problemas subyacentes como el duelo o el acoso se resuelven. Está claro que el avance en el conocimiento y la relación entre dichos problemas y la escucha de voces puede cambiar la actitud hacía los síntomas disminuyendo as los efectos dañinos. Las voces pueden ser un problema, pero no todo problema es una enfermedad. Para mayor información sobre niños y niñas que escuchan voces visita [no reproducimos la url porque ya no está operativa]

La explicación de la Escucha de voces

La escucha de voces no es fácil de definir. Cuando esto ocurre, las «voces» son «sentidas» o «vistas» por el oyente de manera distinta. La «voz» o «voces» pueden ser un susurro, murmullo, ruidos extraños, o discursos simples. Pueden escucharse de forma alienígena, pueden ser masculinas, femeninas o una mezcla: muy a menudo las personas no pueden distinguir el sexo de las voces.

Algunas voces parecen provenir de un bebe o un niño o niña, otras de personas adultas o personas mayores; a veces las voces, pueden ser más difíciles de describir, pueden ser cómo robots .Para quienes las escuchan, las voces pueden tener un tono similar a personas que conocen o que conocieron.

Algunas veces esas voces dicen cosas buenas o amables, incluso cosas inteligentes, y otra veces cosas malas: maldicen o hacen comentarios despectivos hacían quien las oye. Las voces incluso pueden ordenarle a quien las escucha que haga cosas que no quiere hacer.. A menudo estas voces aparecen cuando a la persona está realizando alguna acción, o cuando está hablando, o bien sólo pensando.

La descripción de los escuchadores de voces de sus propias voces normalmente reflejan sus experiencias individuales con las voces. No es sorprendente que muchas personas encuentren difícil describir su experiencia a quienes no oyen las voces. En términos médicos las voces se clasifican generalmente en tres formas diferentes:

-Voces que dicen lo que piensas en alto.

-Las voces que, en grupos de dos o tres, discuten acerca de uno mismo o de otras personas.

-Una sola voz que habla constantemente acerca de uno y/o sus acciones, o bien de otras personas y/o de sus acciones, mientras suceden indicando qué hacer (Leudas & Thomas, 2000).

También hay voces que pueden repetir palabras o frases constantemente. Esas voces parecen provenir de alrededor o del mismo interior de las cabezas de la gente.

Para un número de personas las voces pueden venir de la televisión o radio, del trafico, de pájaros u otros animales, del crujido de las hojas o el ruido generado por maquinas. Escuchar como quienes oyen voces describen sus experiencias sugiere que las voces pueden aparecer en diferentes formas y no siempre de acuerdo con las categorías medicas.

¿Escuchar voces significa que sufrimos una enfermedad mental?

La mayoría de las personas piensan que sólo los enfermos y enfermas mentales escuchan voces. La verdad es que sólo una proporción de las personas que escuchan voces sufren enfermedades mentales. Por ejemplo algunas de las personas que consumen cierto tipo de drogas o que han tenido una historia de abuso de alcohol también pueden escuchar voces. También hay personas que escuchan voces que no tienen historial de enfermedad ni toman drogas o alcohol. En algunos casos algunos, ciertos tipos de enfermedades o el envejecimiento pueden ocasionar la escucha de voces (Tien, 1999).

Naturalmente, se suele relacionar la escucha de voces con enfermedad mental, lo que por principio general implica que algunas personas sean reacias a hablar sobre sus voces incluso con personas cercanas a ellas.

Las tres fases de la escucha de voces

Para muchas personas el comienzo de lo que conocemos como escuchar de voces puede ser literalmente una experiencia alarmante, por lo que algunos investigadores lo llaman fase de alarma. Una vez el escuchador de voces  supera el impacto de escuchar voces la siguiente fase es tratar de encontrarle sentido a las mismas, esta es la llamada fase de enfrentamiento u organización. La fase de enfrentamiento es un tiempo difícil en los cuales los escuchadores pueden querer negar o escapar de las voces de alguna manera. Algunas personas tardan meses o años en darse cuenta de que las voces existen.

La siguiente fase es la fase de estabilización. Este es el período en el que quien escucha la voz incluye la experiencia de escuchar voces en su vida diaria, en la que puede escoger y elegir que quieren hacer en lugar de obedecer las voces.

Las declaraciones de quienes escuchan voces sugieren que la aceptación temprana de la existencia de las voces es un primer paso importante para poder sobrellevarlo (Romme & Escher, 1993: pp 17-20).

1. La fase de alarma

Las voces a menudo comienzan después de un trauma severo, en un momento de sufrimiento extremo cuando la realidad es demasiado dura como para soportarla. En este momento frecuentemente se escuchan voces agresivas y negativas, la gente está asustada y confundida. Las voces a veces causan tanto caos o requieren tanta atención que interfieren seriamente en la vida de las personas. Estas son incapaces de seguir con sus actividades diarias y sus relaciones. En este momento las personas necesitan consuelo y tratamiento para su ansiedad.

2. Fase de organización

Cuando la ansiedad y confusión inicial se han reducido o suspendido temporalmente es posible concentrarse en organizar las voces y la relación de quienes las escuchan con ellas. En esta etapa se presta especial atención a cuestiones tales como:

  • Un análisis del propio escuchador del posible significado de las voces teniendo en cuenta tanto el pasado como el presente. Esto se puede hace a través de una investigación de la historia de quien la escucha.
  • El significado de las voces en la vida diaria de la persona. La influencia de la actitud de la familia hacia las voces.
  • Los síntomas que acompañan de disociación o represión emocional.
  • Las circunstancias particulares en las que se escuchan las voces.
  • Lo que tienen que decir, la naturaleza de cualquier detonante y percepciones que acompañan.
  • Se presta atención a la posición social de la persona, su grado de dependencia.
  • A la necesidad de provisiones sociales.
  • A las oportunidades disponibles para desarrollar y presentar una identidad completa como alguien que escucha voces.

3. Fase de estabilización

En esta fase, el foco se centra en la expansión de conocimiento y desarrollo de la personalidad a través del uso de varias terapias. Este es el período en el que las personas han comenzado a aprender a vivir en equilibrio con sus voces: las voces se ven como parte de la persona.

La relación con las voces es más razonable, tienen una influencia más positiva y pasan a ser menos controladoras; las personas pueden elegir seguir sus consejos si quieren. En esta fase la gente sufre menos ansiedad a causa de las voces.

Marcos de referencia/ sistema de creencias

Los marcos de referencia o sistemas de creencias se remiten a la forma en la cual los individuos e individuas explican su experiencia. La búsqueda de una explicación, normalmente ocurre en la fase de organización. Es una parte esencial de construir una relación con un fenómeno que se ha convertido en parte de sus vidas.

Las formas más efectivas de aceptación han evolucionado a través de individuos e individuas que han desarrollado un marco de referencia para su experiencia. Los marcos de referencia juegan un importante papel en la capacidad de enfrentarse a la experiencia; sin un buen marco de referencia puede ser difícil realizar la transición de sentirse cómodo o cómoda con la experiencia.

Cuando alguien escucha por primera vez voces, normalmente busca una explicación, una forma de que la experiencia tenga sentido para ellos mismos así como para otras personas. Es un intento de comprender qué les está sucediendo tratando de darse explicaciones a si del significado de su experiencia. La gente tiene explicaciones concretas sobre el origen de sus experiencias. La investigación de Romme y Esther sobre la escucha de voces mostró que, de las personas entrevistadas:

  • 76 consideraron que las voces eran dioses o espíritus.
  • 30 interpretaron que las voces eran guías benéficas.
  • 45 consideraron las voces escuchadas como un don especial.
  • 48 reconocieron la voz como la de una persona conocida de su vida cotidiana.

Afrontar la experiencia parece que conlleva el alcanzar un ajuste relajado y el aceptar la experiencia como parte de uno o una. Cada experiencia es única para la persona, así como lo es cada marco de referencia, incluso aunque forme parte de algún sistema de creencias aceptado, tal como una explicación religiosa o espiritual.

Trabajar dentro de un marco de referencia que imposibilita ganar control sobre la experiencia no ayuda. En este sentido, por ejemplo, la explicación ofrecida por la psiquiatría biológica, a veces, no ayuda a las personas que están tratando de aceptar su experiencia puesto que sitúa el fenómeno fuera de su alcance.

Para mantener la confianza en su relación de trabajo, una persona profesional necesita que el escuchador sea honesto con sus propias creencias, y aunque no compartan personalmente las mismas creencias es posible buscar soluciones, que pueden ser apropiadas para adaptarse a la situación dada.

Cómo lidian las personas  con las voces

Cómo lidian las personas con la escucha de voces depende de una serie de cosas:

  • La edad a la que comenzó a escuchar voces.
  • Las circunstancias bajos las cuales las voces comenzaron.
  • De dónde comenzaron a surgir las voces.
  • Qué parecían decir las voces.
  • Cómo sonaban las voces y a qué volumen.
  • Si a las personas les gustaban o disgustaban las voces.
  • Si las voces parecían interferir con el pensamiento o el comportamiento de la persona.
  • Si las personas sentían que las voces les dirigían.
  • Lo que las personas hacen con respecto a las voces depende bastante de lo que creen acerca de ellas. (Chadwick, Birchwood & Trowet, 1996)

Algunas personas han escuchado voces desde su infancia, tal vez comenzaron como sus amigos o amigas invisibles, para otras las voces comenzaron más tarde, en la adolescencia o en la primera edad adulta. Generalmente la experiencia menos frecuente es que las personas comiencen a escuchar voces en la edad adulta tardía (45-65 años).

Es normal que las personas no recuerden necesariamente las circunstancias exactas de cuando comenzaron sus voces, pero la investigación muestra que el 75% de las personas que escuchan voces han tenido a menudo alguno o algunos eventos significativos y traumáticos en sus vidas. Esto puede incluir la pérdida temprana del padre, la madre o las personas más cercanas, impacto emocional o físico de una situación abusivo o maltrato, ese maltrato muy a menudo incluye abuso sexual.

Información

El tener más información sobre la escucha de voces a través de la lectura de artículos y libros puede ayudar a decidir a los que escuchan voces sobre la utilidad de contárselo a alguien, tal como un/a compañero/a, pariente/a, un amigo/a allegado/a, un cuidador/a o un trabajador/a profesional. El hablar con alguien que sepa sobre las voces puede también ser de ayuda para decidir qué hacer. La mayoría de los escuchadores de voces parecen sentir que cuanto más puedan averiguar y hablar acerca de sus voces, especialmente a quienes tienen algún conocimiento de ello, más beneficioso es normalmente para si.

Consejos sobre las voces

Tradicionalmente las drogas han sido la única respuesta que la psiquiatría ha ofrecido a la gente que escucha voces, pero esta postura ha comenzado a cambiar últimamente. La British Psychological Society (Sociedad británica de psicología) ha reconocido que hacer terapia puede ayudar a la gente a superar sus experiencias. Se suele ofrecer TCC (terapia cognitivo-conductual) que es el único tipo de tratamiento verbal  ofrecido por el National Health Service (Servicio Nacional de salud). Si no se te ofrece podrías preguntar por ella. La TCC examina tus creencias y acciones e intenta modificarlas hacia otras que se consideren más «realistas».

Sin embargo mucha gente que escucha voces lo hace como consecuencia de un evento traumático en su pasado y puede que sienta la necesidad de hablar en profundo sobre su vida, experiencias y creencias.

Cuando las experiencias son angustiosas el movimiento de Escucha de voces” (basado en algunas experiencias e investigaciones de quince años) reconoce que la mejor manera de seguir adelante es tratándolas como experiencias reales y normales que significan algo para la persona que las oye, escuchar a la persona y hablar sobre el contenido de las voces, visiones, etc; intentar entender lo que significan para esa persona dentro del marco de referencia de sus creencias e intentar integrarlas en la historia de vida de la persona. De hecho, es posible escuchar a las voces aisladas para saber lo que significan.

No pensamos que sea de ayuda intentar imponer cualquier teoría, científica o de otro tipo, a nadie. Desafortunadamente muchos y muchas terapeutas y psicoterapeutas tienen cautela a la hora de trabajar con gente que está tomando medicación o que tiene «síntomas psicóticos» y ver sus síntomas como resultados de fallos psicológicos en esa persona. La Red de Escucha de Voces espera poder cambiar este punto de vista y promocionar maneras de trabajar con gente que escucha voces que pueda ayudarles a ver la angustia en el contexto de sus vidas. Esto puede que no haga que las voces desaparezcan pero puede cambiar la relación de la persona con sus experiencias.

Si encuentras a un o una terapeuta o psicoterapeuta que preparado o preparada para trabajar contigo no nos importaría hablar con ella de una manera que sea mejor para trabajar con las voces.

Contacto: Chris Stirk

Tel 0161 834 5768

therapy@hearing-voices.org

[Aviso: desconocemos la operatividad de dicho contacto a día de hoy, febrero del 2014]

Preguntas Frecuentes

1. ¿Las voces son  reales o no?

Si las voces que escuchas son reales para ti, entonces acéptalas como reales.

La razón principal de que tú identifiques las voces como la experiencia de escucha de voces” (alucinaciones auditivas) es el hecho de que ellas vienen y van a menudo como si tuvieran vida propia, y cuando vienen nadie más puede oírlas, incluso por alguien sentado a tu lado.

Esto significa que las voces son una percepción que «no se comparte». Es otra forma de decir que las personas a tu alrededor no están percibiendo (no oyen) la experiencia de la voz o voces, como tú. No importa demasiado si las voces parecen venir de fuera o de dentro de ti.

No importa si las voces provienen de personas que tú conoces en el presente o conociste en el pasado. Lo que importa es que tú las escuchas y que generalmente las percibes no como propias (como hablar para sí o pensar en voz alta en tu mente), incluso aunque pudieras estar de acuerdo con personas que dicen que provienen de ti mismo.

Muy pocas personas pueden voluntariamente provocar las voces y también hacer que se vayan cuando quieran. Esta forma de control de las voces aunque no es común, se puede aprender.

Algunas personas pueden a veces, a su manera, deshacerse de las voces, al menos durante un rato, o de alguna manera desplazarlas en su mente mediante la concentración en otra cosa o mediante la realización de alguna actividad.

Aceptar que escuchas voces, puede ser el primer paso para enfrentarse a ellas y ganar el control de la experiencia. Es importante que las personas que están cerca de ti, o trabajan contigo, también acepten que las voces son reales para la persona que las escucha. No se trata sólo de imaginación y no pueden ser ignoradas. Si simplemente pudieran ser ignoradas, entonces no serían un problema.

2. ¿Cuántos tipos de voces hay?

Las voces pueden tomar muchas formas.

  • Pueden sonar como personas reales.
  • Pueden parecer provenir de otras personas.
  • Pueden sonar como voces que provienen de una máquina (robótica).
  • Pueden ser como un zumbido.
  • Pueden ser distorsionadas o borrosas, pero distintas de un ruido de fondo.
  • Las voces pueden sonar como los sonidos que escuchamos en una concha marina al acercarla a nuestro oído. (Casino &Adam 1986)
  • Las voces pueden ser ruidos mecánicos: por ejemplo el tic-tac de un reloj o el de un interruptor.
  • Pueden sonar como una radio en volumen muy bajo.
  • Las voces pueden sonar como música que proviene de otra parte, puede tratarse a veces de melodías reconocibles o no. (Sacks 1985)
  • Las voces pueden aparecer en lo que se considera sonidos corporales.

Las voces se pueden experimentar de formas diferentes

Pueden ocurrir:

  • En las cabeza.
  • En los oídos.
  • En otra parte del cuerpo.
  • Pueden ser internas.
  • Externas.

Pueden ser:

  • Masculinas.
  • Femeninas.
  • Sin género (incluso después de muchos años hay gente que no es capaz de decir si son masculinas o femeninas).
  • De ambos sexos.
  • Pertenecer a gente que conozcan.
  • Ser desconocida.
  • Ser una voz o varias.

Pueden:

  • Murmurar.
  • Susurrar.
  • Hablar en otro idioma.
  • Ser crítica.
  • Ser de aprobación.

Pueden:

  • Decir a la gente qué hacer.
  • Comentar lo que está haciendo quien escucha las voces.
  • Repetir los pensamientos de la persona.
  • Instruir.

Control y pérdida

Algunas personas sienten que las voces tratan tener el control sobre sus vidas.

Algunas personas experimentar una pérdida si las voces desaparecen.

3. ¿De dónde provienen las voces?

Puede parecer que las voces provienen de muchas fuentes: aves u otros animales, crujido de las hojas, ruidos de tráfico, sonido de tuberías de agua caliente, ruidos de multitudes, ruidos de maquinaria, incluso aire acondicionado. Hay muchas otras explicaciones de las voces. Las explicaciones más comunes de quienes escuchan voces son las siguientes:

  • Las voces son espíritus: de gente muerta.
  • Demonios.
  • Ángeles.
  • Telepatía.
  • Dios.
  • Indeterminados seres invisibles.
  • De otras dimensiones o planteas.
  • Del cerebro debido a un mal funcionamiento.

Las explicaciones de las voces que dan los y las trabajadoras profesionales o médicos son estas:

  • Las voces provienen del cerebro.
  • De trucos de la mente cuando está aburrida o bajo la influencia de sugestiones.
  • Cuando el cerebro se va a dormir, o cuando se despierta.

Las voces pueden provenir de causas físicas como los cambios que la edad produce en los oídos, como la sordera o ciertos  zumbidos en el oído como, por ejemplo, el tinnitus. Las voces pueden venir de determinadas y extrañas disfunciones cerebrales tales como una forma especial de epilepsia que afecta una o dos áreas del cerebro llamada epilepsia del lóbulo temporal. Los lóbulos temporales son zonas particulares de cada lado del cerebro que contienen células especializadas llamadas «centros de escucha».

Las voces se pueden dar en personas que han tenido accidentes de coches o una caída que causara una lesión en la cabeza: a veces estas lesiones pueden tener lugar en la infancia y se pueden haber olvidado. De manera más inusual puede que ocurra debido a cambios en el cerebro causados desde pequeñas áreas dañadas por pequeños derrames cerebrales (más común en gente mayor) o bajo condiciones muy extrañas, como por ejemplo las de algunas personas que sufren cierto tipo de demencia.

Las voces (y también otras alucinaciones que afectan otros sentidos) pueden ser causadas a su vez por varias sustancias, incluidas el cannabis y otras drogas recreativas tales como el crack, la cocaína y las anfetaminas, un abuso de alcohol a largo plazo, o, menos común, de sustancias como la penicilina. (Cummings et al 1986-7)

4. ¿Hay pruebas especiales para las voces?

Si vas a cualquier profesional o o a un médico o médica u otro tipo de especialista, probablemente tendrán en cuenta detalles de tu historia. En el reino Unido, Estados Unidos y otros países un o una psiquiatra probablemente te haga un SCAN. Se trata de una entrevista especial o formal en la que se te pregunta determinadas preguntas que permiten al médico o a la médico ver si tus repuestas responden a una categoría determinadas de demencia o enfermedad física.

En el Oeste (y en muchos países no occidentales) el diagnóstico (la etiqueta de enfermedad) que el médico hace de tus repuestas se basa o bien en el Manual de Diagnóstico y Estadística (DMS), que proviene de Estados Unidos, o en los acuerdos de las definiciones de enfermedad mental de la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE) de la Organización Mundial de la Salud. Estos dos manuales (una especie de diccionario médico de la enfermedad) tienen números adjuntos a ellos como el DSM-IV para indicar a la persona trabajadora como actualizar estos libros.

Es importante también darse cuenta que el o la médico u la trabajadora que estés visitando va a tener en cuenta también tu situación social, donde vives, trabajo, apoyo familiar y lo relacionará con circunstancias antes de llegar a una conclusión sobre tu diagnóstico. El o la médico, dependiendo de tus respuestas (e historia revelada) decidirá un curso de tratamientos que va ser discutido contigo. Esto puede incluir una estrategia de espera, para ver si las cosas mejoran o empeoran, puede incluir algún tipo de medicación para tratar las voces. El o la médico puede enviarte a un psicólogo o psicóloga o terapeuta especialista, que puede ser también un enfermero o enfermera especialista.

Algunos y algunas médicos pueden querer realizarte otros tipos de pruebas, sobre todo si no están seguros o seguras de si las voces provienen de un problema de salud mental o de cierta condición física. Hay pruebas o exámenes físicos que pueden ayudar a identificar si hay problemas con el cerebro. Vas a necesitar ver a un o una médico para que te de cita con diferentes especialistas que te hagan diferentes exámenes del cerebro así como pruebas de las función cerebral.

Hay distintos tipos de pruebas que, internacionalmente, pueden tener distintos nombres. Hay rayos-x especiales, escáner C-T , escáner PET, escáner IRM. Estas pruebas frecuentemente son muy caras por lo que tu médico normalmente te mandará a que te hagan un electro-encefalograma que además de ser mucho más barato puede ser muy bueno para encontrar algo si las cosas no van bien en el cerebro.

Investigaciones sobre las voces que utilizan estas pruebas (por ejemplo IRM) han encontrado que cuando las voces son en el presente o en el acto, determinadas áreas del cerebro asociadas con la escucha están trabajando a pesar de que no estén escuchando nada. Parece que estas pruebas han revelado, al menos, la parte del cerebro que trabaja cuando las voces se escuchan. Pero quienes investigan, a pesar de tener muchas ideas, aún no saben exactamente qué es lo que causa las voces.

5. ¿Escuchar voces significa que tienes una enfermedad mental o locura?

La respuesta más sencilla es NO. Escuchar voces no significa que sufras enfermedad mental. Los comportamientos de quien padece una enfermedad mental incluyen muchas cosas y no sólo una. Muchos y muchas profesionales (incluyendo médicos) estarían en desacuerdo con las dos primeras respuestas.

Pero hoy hay un rango mayor de opiniones sobre este asunto que ha existido desde hace 40 años. Una buena manera de ver esto es entender que hay gente que escucha voces y no tiene problemas que indiquen ningún tipo de enfermedad mental. Hay también gente que padece enfermedades mentales pero no escucha voces incluyendo mucha gente a la que se le ha dado un diagnóstico psiquiátrico de enfermedad mental. (Romme & Escher 1993 & 2000)

También hay gente que tiene otros problemas de salud mental a la que no se le ha diagnosticado esquizofrenia pero que también escucha voces. Por ejemplo personas que han tenido un pasado o bien de abuso de alcohol o consumo drogas recreacionales (crack, cocaína) a veces también han escuchado voces.

Otras personas que han escuchado voces pueden ser las que sufren depresión maníaca y lo que se llama “desordenes disociativos” (un ejemplo es el desorden de stress post-traumático, TEPT).

Robin Murray, profesor de psiquiatría del Instituto de Psiquiatría, declara que:

Estudios del Instituto han demostrado que sobre el 4% de la población general escucha voces y esas voces pueden ser vistas en escáneres cerebrales que proceden de esa parte del cerebro que normalmente produce pensamientos verbales o «monólogos interiores». Sin embargo mucha gente que escucha voces están atormentada por ellas. De ahí que junto al Hospital Maudsley tenemos una Clínica de Escucha de voces para personas que consideren o no que sufren una enfermedad. Podemos proporcionarles consejos sobre los pros y los contras de los medicamentos.

Sin embargo, la medicación normalmente no es suficiente, y una terapia de cognitivo-conductual y una terapia verbal, frecuentemente facilita el entendimiento de los orígenes psicológicos de las voces y la mejor manera de sobrellevarlo.

En resumen, mucha gente sin un diagnóstico de esquizofrenia escucha voces, mientras muchas personas controlan sus experiencias con ayuda. La línea que divide a esas personas consideradas como normales de las consideradas anormales no es tan clara como se cree.

(The Guardian, Miércoles 16 de Enero 2002).

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