Haciendo Estudios Locos: construyendo (sin) sentido juntos; de Richard A. Ingram

Traducción que nos ha sido generosamente compartida por Emiliano Exposto y Gian González

Soy la persona a la cual se le atribuye haber acuñado el término Estudios Locos, y en este artículo quiero explorar cómo tomó forma este nuevo concepto[i].

En la primavera de 2008, estaba desempleado después de trabajar durante un año en los Estudios en Discapacidad en la Universidad de Ryerson. En libertad respecto de la Universidad y de las estructuras de la academia, pude pensar diferentes caminos. Por ejemplo, comencé a preguntarme en torno a algunas limitaciones de los Estudios en Discapacidad, como espacio dentro del cual hacer una investigación centrada en la locura y en las personas locas (intentaré explicar qué significan los conceptos de “locura” y “persona loca” en este contexto).

En 2007, la Escuela de Estudios en Discapacidad de la Universidad de Ryerson me brindó oportunidades para hacer la investigación que quería realizar. Había pioneros en el departamento, como David Reville, que estaba enseñando “Historia de las personas locas”[ii], y se las arreglaba para hacer el tipo de trabajo que me atrajo. Sin embargo, pensé que nuestras opciones, como locos dentro de los Estudios en Discapacidad, todavía estaban limitadas por la generalización y la prevalencia del concepto de “discapacidad”. En la primavera de 2008, pensé y escribí mucho sobre las limitaciones de los Estudios en Discapacidad, en un diario personal que perdí desafortunadamente. Siete años después, todavía me pregunto si alguna vez encontraré este diario, que representa un período clave de mi vida. Alguna vez se encontrará[iii].

Me encerraron en el verano de 2008[iv]. Durante la primavera me sentí eufórico: ¡Hasta qué punto disfrutaba de la vida fuera de la Universidad! Recuerdo haber leído El Zen y el arte de la felicidad, que es una guía para cambiar el modo de pensar sobre nuestros mundos. La hipótesis del libro es que los eventos desarrollados de las formas más fortuitas, siempre que mantengamos nuestra confianza en el mundo, admiten formas misteriosas. Seguí este consejo para arrojarme hacia las formas ocultas del mundo, y este método puede que haya funcionado demasiado bien. Por los efectos de aplicarlo, seguí subiendo más y más alto, escribiendo cada vez más rápido, y viendo cada vez más y más conexiones.

Hoy me asusta un poco el proceso de volver a visitar ese momento y despertar esas experiencias. Mientras me preparaba para la presentación principal en la que se basa este artículo, sucedió algo bastante similar. Había escrito montones de notas, pero me había encontrado incapaz de enhebrarlas. El resultado fue que no sabía cómo proceder, así que agrupé mis pensamientos en torno a una serie de puntos. Con suerte, este enfoque dio a mi presentación y a este artículo, algo parecido a la coherencia, aunque la “coherencia” es uno de los valores que espero podamos cuestionar a través de los Estudios Locos.

I

Aunque se me atribuye haber ideado el término Estudios Locos, siento como si muchas personas hubieran estado jugando a pasarse ese paquete en una fiesta de cumpleaños. Y resulté ser la persona que desenvolvió la última capa del papel de regalo. Francamente, podría haber sido cualquier otro en el círculo, ya que muchos estaban sosteniendo el concepto recién nacido cuando la música se detuvo[v].

Las ideas del movimiento loco circulaban en ambas ciudades en las cuales he vivido durante los últimos 20 años, Vancouver y Toronto; así como en muchos otros lugares del mundo. Todos en el movimiento loco han contribuido a dar forma al contexto social en el que ha surgido el término Estudios Locos, con elementos de azar en las circunstancias por las cuales se produjo.

Creo que los estudios locos —escritos en minúsculas— han existido en diferentes tiempos y lugares. Por ejemplo, veo a Nietzsche como un precursor de los Estudios Locos. Creo que escribía sobre su propia lucha con la locura, antes de ser psiquiatrizado. Hay muchos post-nietzscheanos en el siglo XX: Bataille, Blanchot, Klossowski, Deleuze y Guattari, cuyas obras también proporcionaron puntos de lanzamiento para los Estudios Locos.

Me encantaría escribir sobre Deleuze y Guattari, pero opté por no hacerlo en esta ocasión. Esto implicaría meterse con un material que es menos accesible, y quiero mantener este artículo lo más accesible posible. Mi decisión reconoce la contribución de Price en su libro Mad at School (2011), que es uno de los textos fundacionales de los Estudios Locos en los Estados Unidos, junto con el libro Disability Incarcerated, que es una excelente colección editada (Ben-Moshe, Chapman y Carey, 2014).

En la descripción de la conferencia de Durham, los Estudios Locos fueron caracterizados como una disciplina emergente. Cuando hablé por primera vez sobre Estudios Locos en público, en un simposio de Estudios en Discapacidad en la Universidad de Siracusa en mayo de 2008, fue aproximadamente dos meses antes de que me sometieran a un confinamiento psiquiátrico. En Siracusa, hablé con Jijian Voronka y nuestras presentaciones se desarrollaron a partir de las conversaciones que habíamos iniciado a principios de 2008 acerca de los Estudios Locos.

Para describir a los Estudios Locos como una disciplina emergente, es una afirmación con la cual no estoy lo suficientemente cómodo; y, al parecer, lo mismo se aplica para un buen número de los miembros de la audiencia en la conferencia de Durham. El modo en que describí los Estudios Locos en Siracusa fue como una in/disciplina. Quise decir que era a la vez una disciplina y una indisciplina. Porque siempre estamos atrapados en estos dobles, y no hay ninguna forma de evitar esto.

II

Durante mi presentación principal en la conferencia de Durham, quería preguntar cómo se sentían los asistentes con los Estudios Locos. Durante el primer día de la conferencia, habíamos escuchado algunas respuestas y reacciones en términos generales, pero yo tenía algunas preguntas más específicas para los participantes. Les solicite que respondan levantando la mano para indicar su aprobación tantas veces como quisieran. Les dije que no tenían que limitarse a elegir una sola opción. Las preguntas que planteé fueron:

  • ¿Considerarían un avance positivo que los Estudios Locos se convirtieran en una disciplina académica establecida en las Universidades? [Las respuestas mostraron que algunas personas aprobarían este desarrollo, mientras que otras se mostraron ambivalentes o lo desaprobaron.]
  •  ¿Les parecería un avance positivo que los Estudios Locos se establezcan, o tomaran forma, como un campo de conocimientos fuera de la academia? Estaba pensando en los grupos de lectura en Amsterdam, descriptos por Keller (2015), los cuales me parecen un ejemplo de los Estudios Locos fuera de la academia. [Hubo un apoyo considerable para esta opción.]
  • Ahora bien, démosles a las personas la oportunidad de expresar su preferencia por una combinación de las dos últimas opciones. ¿Les gustaría que los Estudios Locos se desarrollen tanto dentro como fuera de la academia? [También hubo un apoyo considerable por esta opción.]
  • Por último, hagamos la pregunta de manera negativa. ¿Quién no lo aprueba, es decir, quién piensa que no es una buena idea que los Estudios Locos tomen la forma de un campo de conocimientos? ¿Alguien piensa que no es una buena idea la aparición de los Estudios Locos? [Hubo algunos votos para esta opción].

Si los Estudios Locos van a tomar forma dentro o fuera de la academia, entonces tienen que practicar colectivamente lo que Mills llamó “normalidad astuta” (2013, 2014). Para ingresar a la Universidad, las personas de los Estudios Locos tendrían que adoptar este enfoque. Hay dos aspectos en esta perspectiva: por un lado, nos muestra que hay un método en nuestra locura; y por otro, que debemos conservar la locura en nuestro método.

Este segundo aspecto es importante para asegurar que los Estudios Locos sigan siendo realmente locos. Tienen que retener componentes de la locura, lo que significa que, si bien es importante hacer un trabajo semejante al de otros cuerpos establecidos de conocimientos, tanto en el caso de una disciplina académica como en el de un campo de conocimientos más allá de la academia, creo que también pueden producir, en los términos de Mills, un efecto subversivo en la academia, es decir, en todas las demás disciplinas académicas.

Por lo tanto, el horizonte que espero es que, si los Estudios Locos entran en la academia, desestabilicen todas las disciplinas académicas, porque las Universidades son el lugar de la razón. Si los Estudios Locos logran sus objetivos, necesitan tener como parte de su meta final la conmoción, la perturbación de todas las formas de conocimiento académico.

III

En torno a mi situación personal, estoy viviendo en una de las casas creadas por la Asociación de Pacientes Mentales. Hoy en día, esta asociación se llama la Sociedad de Motivación, Poder y Logros (MPA). Este es uno de los ejemplos de esa mierda llamada “recuperación”, que se discutió en la conferencia. Habiendo sido extremadamente progresista y un ejemplo de democracia radical a principios de los 70, la organización no es progresista ahora (Beckman y Davies, 2013; Davies y Documental MPA colectiva, 2013).

Quiero dar un ejemplo de una experiencia personal reciente. En este momento, en Canadá son las elecciones federales. Quería poner un cartel en el frente de la casa, pero no me lo permitieron. Dijeron que el MPA tiene una norma en contra de poner carteles en el frente de la casa, ya que podría ser entendido como la representación de las opiniones de todas las personas en la casa, independientemente de si hablas con esas personas y están de acuerdo. Me refiero a mis circunstancias de vida para enfatizar que, yendo a la conferencia Durham, salí de mi retiro. Se me considera “irrecuperable” en Canadá, tanto por mi diagnóstico de salud mental como por el daño causado por la psiquiatría, lo cual creo que llevó a mi fibromialgia[vi]. Esto significa que no estoy en condiciones de trabajar en el mundo académico en este momento.

Lamento haber saltado con mis pensamientos, pero realmente es todo lo que puedo hacer aquí. En parte, y este es un punto importante, porque mi dificultad para pensar con claridad implica que los Estudios Locos contienen rarezas y anomalías, o al menos eso espero. Esta dificultad es una de las cosas relevantes para la forma que adopten los Estudios Locos. Porque muchas personas que los realizan se van a enfrentar a esta dificultad, por lo cual será un problema con el que la gente tendrá que lidiar de una u otra manera.

Este proceso de pensar y transmitir mis pensamientos, con el que estoy luchando, es parte del tema, o mejor dicho, una de las cuestiones que deben considerarse en los Estudios Locos. Lo que me lleva al título de la conferencia: “Dar sentido a los Estudios Locos”. Quiero dar un paso atrás y preguntar: ¿hacer sentido o no hacer sentido?, tal vez esa es la cuestión. O tal vez sea una cuestión de ambos: tener sentido y no tener sentido, de modo tal que puede haber sentido por momentos y no haber sentido en otros.

En resumen, ¿podríamos actuar juntos con sentido y sin sentido?

Esto último, no tener o no hacer sentido, significa plantear preguntas con sentido, introduciendo el sin sentido. De hecho, este sin sentido es plural, ya que todas las cosas son plurales. Como en la locura, todo es multiplicidades, como se mencionó en la presentación de McWade sobre la política de recuperación (2015). Y como siempre tratamos con multiplicidades, definir la locura como una cosa es perder el punto: es un millón de cosas.

IV

Sobre la relación entre los Estudios Locos y la psiquiatría. Si los primeros deben ingresar a la academia como una disciplina separada, claramente van a requerir muchas críticas hacia la psiquiatría. Como disciplina, la psiquiatría es notablemente cerrada, y de hecho está casi herméticamente sellada. La psiquiatría asume que tiene un derecho fundamental para pronunciarse sobre casi todo: la ley, la sexualidad, los tiroteos escolares, etc. Los psiquiatras aparecen en la televisión hablando de todos estos temas y, sin embargo, cuando alguien quiera hablar sobre psiquiatría, la respuesta es: “No, no eres un experto”. Esa paradoja tiene que ser expuesta, y es una de las tareas claves para el porvenir de los Estudios Locos.

V

El último tema que quiero abordar es la ética. Como he dicho, podemos discutir aspectos de mi material, pero la mayor parte no la pude reunir de manera suficiente para este artículo, ni tampoco para la presentación en la que se basó. Además, puede ser que la mayoría de las personas que componen el movimiento loco enfrenten estas dificultades. Como he dicho, va a haber una tensión entre académicos y no académicos, al igual que ha sucedido con los Estudios en Discapacidad, ya que los académicos se han alejado del activismo y las comunidades. Esta separación surge por el modo en que la academia obliga a convertirse a los académicos. Hasta cierto punto, puede que no sea posible llevar a cabo las tareas de un docente universitario (o de un investigador) sin estar plenamente comprometido con las luchas de la comunidad loca.

Referencias (en el idioma original)

Bataille, G. (1988). Inner experience (L. A. Boldt, Trans.). Albany, NY: SUNY Press. (Original work published 1954)

Bataille, G. (1988). Guilty. (B. Boone, Trans.). Venice, CA: Lapis Press. (Original work published 1961)

Bataille, G. (1989). The accursed share: An essay on general economy (Vol. 1; R. Hurley, Trans.). New York, NY: Zone Books. (Original work published 1967)

Beckman, L., & Davies, M. (2013). Democracy is a very radical idea. In B. A. LeFrançois, R. Menzies, & G. Reaume (Eds.). Mad matters: A critical reader in Canadian Mad Studies (pp. 49–63. Toronto, ON: Canadian Scholars Press.

Ben-Moshe, L., Chapman, C., & Carey, A. C. (Eds). (2014). Disability incarcerated: Imprisonment and disability in the United States and Canada. New York, NY: PalgraveMacmillan.

Blanchot, M. (1992). The step not beyond (L. Nelson, Trans.). Albany, NY: SUNY Press. (Original work published 1973)

Blanchot, M. (1993). The infinite conversation (S. Hanson, Trans.). Minneapolis, MN: University of Minnesota Press. (Original work published 1969)

Blanchot, M. (1995). The madness of the day (L. Davis, Trans.). Barrytown, NY: Station Hill Press. (Original work published 1973)

Davies, M. J. (Producer) & MPA Documentary Collective (Director). (2013). Theinmates are running the asylum: Stories from MPA [Documentary]. Vancouver, BC: History of Madness Productions.

Deleuze, G., & Guattari, F. (1983). Anti-Oedipus (R. Hurley, M. Seem, & H. R. Lane, Trans.). Minneapolis, MN: University of Minnesota Press. (Original work published 1972)

Deleuze, G., & Guattari, F. (1987). A thousand plateaus (B. Massumi, Trans.) Minneapolis, MN: University of Minnesota Press. (Original work published 1980)

Guattari, F. (1995). Chaosophy (S. Lotringer, Ed.). New York, NY: Semiotext(e).

Ingram, R. (2007). Double trouble. In K. Myers (Ed.), Illness in the academy: A collection of pathologies by academics (pp. 209–219). West Lafayette, IN: Purdue University Press.

Ingram, R. (2015, October). Doing Mad Studies: The subject and object at boiling point. Paper presented to the conference Making Sense of Mad Studies, Durham University, Durham, UK.

Kaufman, E. (2001). The delirium of praise: Bataille, Blanchot, Deleuze, Foucault, Klossowski. Baltimore, MD: Johns Hopkins University Press.

Keller, G. (2015, September). Theory as healing: Mad Studies reading groups in Amsterdam. Paper presented at the conference Making Sense of Mad Studies, Durham University, Durham, UK.

Klossowski, P. (1997). Nietzsche and the vicious circle (D. W. Smith, Trans.). London, UK: Athlone Press. (Original work published 1969)

McWade, B. (2015, October). The neoliberal politics of recovery. Paper presented at the conference Making Sense of Mad Studies, Durham University, Durham, UK.

Mills, C. (2013). Decolonizing global mental health: The psychiatrization of the majority world. London, UK: Routledge.

Mills, C. (2014). Sly normality: Between quiescence and revolt. In B. Burstow, B. A. LeFrançois, and S. Diamond (Eds.), Psychiatry disrupted: Theorizing resistance and crafting the (r)evolution (pp. 208–224). Montréal, QC: McGill/Queen’s University Press.

Intersectionalities (2016), Vol. 5, No. 3 (Special Issue) Mad Studies: Intersections with Disability Studies, Social Work, and ‘Mental Health’

Nietzsche, F. (1978). Thus spoke Zarathustra: A book for all and none (W. Kaufmann, Trans.). New York, NY: Penguin. (Original work published 1892)

Nietzsche, F. (1992). Ecce homo: How one becomes what one is (R. J. Hollingdale, Trans.). London, UK: Penguin. (Original work published 1908)

Prentiss, C. (2006). Zen and the art of happiness. Malibu, CA: Power Press Publishing. Price, M. (2011). Mad at school: Rhetorics of mental disability and academic life. Ann Arbor, MI: University of Michigan Press.

Recovery in the Bin (2015, September). Recovery has been co-opted, colonised and corrupted! Paper presented at the conference Making Sense of Mad Studies, Durham University, Durham, UK.

 

[i] Este artículo es una versión adaptada de una presentación principal que di en 2015 en la universidad de Durham, Reino Unido, en una conferencia llamada «Dar sentido a los estudios locos»(Ingram, 2015). Me gustaría agradecer a Christine Peddle, estudiante de la Memorial Universidad de Terranova, quien transcribió́ una grabación en video de mi presentación.

[ii] Este curso fue desarrollado inicialmente por Geoffrey Reaume, quien posteriormente se trasladó a la Universidad de York.

[iii] Lo que le sucedió a esta revista sigue siendo una pérdida misteriosa y dolorosa. Esto es un llamamiento.

[iv] He documentado algunas de mis experiencias anteriores de estar encerrado en Ingram (2007).

[v] Nota de traducción: el autor hace referencia a estos tipos de juegos utilizados en fiestas dónde se pone música y las personas participantes se van pasando un objeto hasta que la música acabe y gana (o pierde) la persona que se queda el objeto cuando la música deja de sonar. Haciendo referencia a que este concepto se le atribuyó de forma azarosa y casi como un juego, pero lo pudo “ganar” cualquier otra persona del círculo.

[vi] El síndrome de fibromialgia (FMS) es el nombre que se le da a una afección que puede consistir en una desconcertante variedad de síntomas, que comúnmente incluyen: dolor crónico en los músculos y articulaciones, fatiga crónica, sueño no reparador, problemas de memoria y desafíos cognitivos (a menudo denominado niebla mental).

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