“El modelo de diagnóstico actual crea, en lugar de curar, la discapacidad. Tenemos que hacerlo mejor que eso”; entrevista a Lucy Johnstone

Hace algún tiempo publicamos una entrada con la traducción al castellano del Marco Poder, Amenaza y Significado. Nos pareció un material interesante que además evidenciaba un cambio notable en la manera de pensar de algunos profesionales. El diagnóstico en salud mental debe ponerse en duda por varias razones, pero sobre todo por su escasa o nula capacidad a la hora de contribuir a la recuperación de las personas que sufren psíquicamente.

En la presente entrada seguimos ofreciendo información sobre dicho marco con una entrevista realizada a Lucy Johnstone (una de sus autoras principales) que fue publicada por Infocop.

A nivel mundial se está viviendo actualmente una crisis en torno a los sistemas de clasificación diagnóstica de los trastornos mentales y el modelo biologicista aplicado a estos problemas de salud mental. ¿Cuál es su opinión respecto a este debate y qué repercusión está teniendo en su país?

Tiene razón: estamos viviendo una crisis de los sistemas de clasificación, tal como se entienden  en los manuales como DSM y CIE, e incluso los psiquiatras más importantes que los redactan admiten que las categorías no son científicas. Se están invirtiendo millones de dólares para tratar de desarrollar versiones de diagnóstico más fundamentadas en la evidencia, pero mientras tanto lo que tenemos resulta completamente insatisfactorio. Los psicólogos clínicos en el Reino Unido han tenido una reacción mixta. Muchos siguen apoyando el diagnóstico y han desarrollado su formación en el tratamiento para los “trastornos de ansiedad”, el “trastorno bipolar”, etc. Pero la División de Psicología Clínica, que es una subdivisión de la Sociedad Británica de Psicología, emitió una declaración formal en 2013 en la que se pedía el fin del modelo de diagnóstico del sufrimiento emocional. Por lo que yo sé, esta es la primera vez que una organización profesional toma una posición así. Cada vez más psicólogos en el Reino Unido están cambiando hacia esta forma de pensar. Los psicólogos clínicos del Reino Unido también han estado a la vanguardia del desarrollo de intervenciones que no se basan en el diagnóstico. En lo que se refiere a la psicología en general, los modelos de clasificación diagnóstica todavía se incluyen en casi todos los exámenes académicos y forman parte del currículo de los títulos universitarios, sin mucho interés en fomentar una visión crítica hacia ellos.

Las limitaciones de las clasificaciones diagnósticas DSM y CIE han impulsado la elaboración del Marco Amenaza, Poder y Significado, siendo usted una de las autoras principales. ¿Podría explicarnos brevemente esta propuesta?

Teníamos el ambicioso objetivo de esbozar una alternativa integral al modelo de diagnóstico. En el Reino Unido ya tenemos varios enfoques que no dependen del diagnóstico, y los hemos incluido como ejemplos de buenas prácticas. Sin embargo, no contamos con un marco conceptual completo y basado en la evidencia para reemplazar al médico, que puede respaldar la práctica actual no diagnóstica y sugerir nuevas formas de avanzar.

Nuestro punto de partida es que los modelos diseñados para comprender lo que va mal en el organismo de la persona no son adecuados para dar sentido al sufrimiento emocional. El Marco resume una gran cantidad de evidencia sobre el papel de los distintos tipos de “poder” en la vida de las personas, como la pobreza, la discriminación y la desigualdad, junto con traumas como el abuso y la violencia, y cómo esto se relaciona con la angustia o el comportamiento problemático. Ilustra las “amenazas” que pueden suponer los malos usos del poder y las formas en que hemos aprendido como seres humanos a responder a la amenaza. En la práctica de la salud mental, estas respuestas de amenaza generalmente se denominan “síntomas”. El Marco muestra cómo damos sentido a estas experiencias difíciles, y cómo los mensajes de la sociedad en general pueden aumentar nuestros sentimientos de vergüenza, autorreproche, aislamiento, miedo y culpa.

El Marco Amenaza, Poder y Significado se puede utilizar como una forma de ayudar a las personas a crear narraciones o historias más esperanzadoras sobre sus vidas y las dificultades que pueden haber enfrentado, o que aún enfrentan, en lugar de verse a sí mismas como “enfermos mentales”. También muestra por qué las personas sin un historial obvio de trauma o adversidad pueden encontrarse en una lucha personal para recuperar su sentido de autoestima, significado e identidad.

El Marco también tiene importantes implicaciones para las políticas sociales y para un papel más amplio de la igualdad y la justicia social.

¿Cómo ha sido el proceso de elaboración del Marco Amenaza, Poder y Significado?

Este proyecto fue financiado por la División de Psicología Clínica, aunque no constituye una política oficial de la División. La profesora Mary Boyle y yo fuimos las autoras principales de este proyecto de 5 años de duración, que ha sido desarrollado junto con otros psicólogos clínicos y usuarios de servicios. También hemos contado con un grupo de consultores formado por usuarios de servicios y cuidadores, un grupo de revisores críticos que nos han asesorado en temas de diversidad y muchos otros colaboradores. El grupo principal del proyecto se conoce desde hace muchos años y comparte el mismo rechazo hacia los modelos de diagnóstico. Sin embargo, ha sido una tarea de una gran envergadura y todo un desafío el poder desarrollar nuestra alternativa.

Dentro de este marco, se han propuesto siete patrones generales provisionales para entender el sufrimiento humano. ¿Podría describirnos brevemente cada uno de ellos?

Los Patrones generales que, al igual que todo el Marco, aún están en proceso de desarrollo pretenden reemplazar a los patrones médicos. Los hemos descrito como “patrones de respuestas basadas en el significado ante la amenaza”. Hemos demostrado que hay formas comunes en que las personas de una cultura particular pueden responder al impacto negativo del “poder”, como sentirse excluido, rechazado, atrapado, coaccionado o avergonzado. Esto no solo se aplica a las personas que se diagnostican con problemas de salud mental, sino a todos nosotros. Puede ser útil recurrir a estos patrones para ayudar a desarrollar las historias personales de las personas. Debido a que estos patrones están organizados por el “significado” y no por la biología, permiten expresiones y experiencias muy diferentes de angustia en las diferentes culturas, y nos alientan a respetar estas diferencias en lugar de traducirlas en nuevas categorías DSM o CIE.

A su modo de ver, ¿qué implicaciones tiene el uso del Marco Poder, Amenaza y Significado? ¿Qué ventajas proporciona frente al uso de las clasificaciones diagnósticas?

Como anticipamos, ha habido una reacción mixta al Marco Poder, Amenaza y Significado. Hemos recibido mucha hostilidad en las redes sociales, pero la gran mayoría de las respuestas han sido positivas. Nos complace saber que el desarrollo y la implementación de estas ideas ya están en marcha, tanto dentro como fuera de los servicios. También ha sido objeto de interés internacional, desde Dinamarca, Grecia, Nueva Zelanda y Australia, entre otros países. Las ideas del Marco Poder, Amenaza y Significado se pueden implementar de muchas maneras diferentes. En ocasiones, puede ser simplemente a través de una conversación diferente con la persona. Como decimos en el Reino Unido: “En lugar de preguntar ¿Qué es lo que va mal en tí?, Pregunte ¿Qué te ha pasado?”.

No obstante, el Marco Poder, Amenaza y Significado también tiene implicaciones mucho más amplias, relacionadas con la forma en que organizamos nuestros servicios y, de hecho, nuestras sociedades. Obviamente, los cambios a ese nivel tardarían mucho más en aparecer.

Esperamos que al menos hayamos ofrecido una forma alternativa de pensar sobre la angustia emocional. Nada puede cambiar hasta que tengamos una comprensión diferente, y el hecho de que el proyecto haya sido tan bien recibido sugiere que muchas personas están listas para asumir esta nueva perspectiva. Como mínimo, nuestro enfoque ofrece una manera mejor de avanzar que el modelo actual de diagnóstico, que no cuenta con pruebas que lo respalden y, a menudo, supone el comienzo del estigma y de la dependencia de los fármacos psiquiátricos de por vida. Hay una gran cantidad de investigaciones que muestran que el modelo actual crea, en lugar de curar, la discapacidad. Tenemos que hacerlo mejor que eso.

Para finalizar, ¿le gustaría añadir algún comentario al tema que nos ocupa?

Las personas interesadas pueden obtener más información en nuestra página Web: https://www.bps.org.uk/news-and-policy/introducing-power-threat-meaning-framework.

Disponemos de un breve resumen que puede ser un buen punto de partida. Asimismo, se encuentra disponible una versión traducida al español (http://aen.es/wp-content/uploads/2018/08/El-Marco-de-Poder-Amenaza-y-Significado-1.pdf), que incluye un debate guiado (Apéndice 1, pág. 91) dirigido a ayudar a aplicar el Modelo Poder, Amenaza y Significado, tanto a los propios usuarios como a los profesionales que prestan ayuda.

 

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