Curar con lo último: el palmitato de paliperidona; de Miguel A. Valverde Eizaguirre

Este es un artículo que fue escrito hace unos cuantos años, pero que conviene sin duda releer. El Xeplion ya se convirtió en una realidad impuesta en las consultas de la sanidad pública; en 2016 se trató del tercer fármaco que más dinero generó en este estado de la conciencia que llaman España. “¿Y no te parece mucho más cómodo venir y pincharte?”, fue el mantra repetido una y mil veces por un personal sanitario que por lo general no lee publicaciones sobre los propios fármacos que receta y se ciñe al guión que le es presentado en cada momento (el cual, desde luego, no es redactado con la intención de buscar el mayor beneficio de los pacientes, sino simple y llanamente el mayor beneficio posible). Nos parece importante destacar esta realidad: no es la investigación científica (supuestamente neutral y objetiva, carente de conflictos de intereses y sesgos) la que lleva la batuta de la prescripción de psicofármacos, sino el marketing. Exactamente igual que el resto de las esferas de la vida. Hay una inversión que rentabilizar, unas consignas que repetir por todos los medios posibles hasta que se piense que son verdad. La salud mental es parte del mercado, esa es una primera premisa que hay que tener clara para poder acometer una crítica real del estado de cosas existente.

Para quien quiera actualizarse tras la lectura que proponemos, le recomendamos leer un excelente artículo de Mad in America (Locura, comunidad y derechos humanos) para el mundo hispanoablante donde se aborda el proceso de exaltación propagandística y mercantil  producto heredero del Xeplion: Trevicta. La idea es clara: menos pinchazos y más tiempo drogados. El mayor beneficio que los comerciales presentan en los centros de salud mental es el ahorro de tiempo (dejamos al lector que realice sus propios juicios al respecto). Como psiquiatrizados, somos perfectamente conscientes de que supone no solo más ingresos a Janssen (la farmacéutica de marras en este caso, una de las más influyentes en estas latitudes), sino también un obstáculo tanto a la discontinuación de su toma como a cualquier alteración del tratamiento (sea por voluntad del paciente o del psiquiatra, ¿cómo retirar o reducir la dosis de algo que te pinchan canda 90 días?). Un fármaco que se te clava y es todavía más difícil de arrancar que los demás.

Como siempre, os dejamos el resumen y el enlace al texto completo:

Cada nuevo fármaco que se comercializa viene acompañado de numerosos mensajes acerca de sus virtudes clínicas. Esto también ha ocurrido con el palmitato de paliperidona (PalPal). El objeto de este artículo es analizar las pruebas reales sobre su eficacia. Para ello se analizan los datos más relevantes de los estudios que avalan al fármaco, y se señalan los sesgos de los mismos. Con ello se puede concluir que el PalPal tiene casi todo por demostrar en relación a la utilidad que se le atribuye.

Curar con lo último

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